Raúl renace en el derbi y despeja las dudas
Su gol y su espíritu fueron decisivos para derrotar al Atlético

Si algo distingue a los campeones es su capacidad para encontrar razones para la revancha. Muchas veces los motivos son inventados, o se vinculan a viejos agravios que nadie recuerda, y en no pocas oportunidades se hace necesario rastrear el ambiente en busca de afrentas a las que plantar cara y gol. Así que cuando dudamos de Raúl y la duda se hace pública y general, él no se tambalea, se alimenta. Por eso a la crítica número cien responde siempre con el gol número mil.
Nos preguntamos en demasiadas ocasiones por qué Raúl apenas sonríe, si lo tiene todo. Pero la cuestión es inútil, porque reclama un gesto generalmente incompatible con los genes del ganador implacable (ver Di Stéfano). Sólo si se cumplieran nuestros deseos descubriríamos la atrocidad que planteamos: si Raúl bromeara dejaría de ser Raúl para convertirse en otro, quizá en Cannavaro.
Así que no es casualidad que Raúl le haya marcado diez goles al Atlético de Madrid, ni que completara el sábado un magnífico encuentro. Jugó allí. Y allí encuentra un motivo directo, real o imaginado, que pudiera ser el desprecio o el aprecio (amores que matan), el recuerdo o el olvido.
Si a todos esos estímulos emocionales e inconscientes añadimos las críticas que despertó su rendimiento en la pretemporada se entiende mucho mejor por qué Raúl fue uno de los héroes del derbi. Es simple: era su partido.
La celebración del gol también fue un habitual recordatorio para los escépticos. El mismo Raúl que mandó callar al Camp Nou después de marcar un gol se señala desde hace algún tiempo el nombre de la camiseta con los pulgares. Así pretende curarnos la amnesia.
Quede claro que el mensaje nunca va dirigido Bernabéu. Entre sus gradas Raúl conserva un fortín de fieles. Y no es raro. Pocos jugadores del Real Madrid han entendido tan exactamente los gustos de ese estadio, sus odios y sus debilidades. Por eso Raúl pelea los balones imposibles. Por eso no le han expulsado jamás
El asunto, por repetido, nos invita a pensar que la relación entre Raúl y un sector catódico del madridismo se dibujará siempre con dientes de sierra. Más alejado del gol por los años y por las variantes tácticas (que siempre le desplazan a él), nunca faltará quien eche de menos una cara nueva y sugiera a uno de los mediapuntas que siempre habitan en el banquillo del Madrid. Pero antes de que el rumor se haga insoportable, Raúl volverá a marcar. Y no será en un lugar cualquiera, sino en un escenario especial y contra un enemigo escogido, ante el que sobren los motivos.
Noticias relacionadas
Querencia. Hay pasiones muy parecidas, incapaces de instalarse en el aburrimiento. Y creo que tanto los críticos como el futbolista lo han entendido por fin, hasta el punto de que los primeros se alegran secretamente de perder la razón cada cierto tiempo casi tanto como el futbolista agradece el desafío permanente y el debate nacional.
Ahora decimos que Raúl ha vuelto, pero lo cierto es que no se ha ido nunca. ¿Y saben algo? Nunca se irá.



