Primera | La contracrónica desde el lado rojiblanco

¡Queda mucha Liga!

No pudo ser. El Atlético dio la cara, pero su pésimo balance defensivo permitió la remontada. No importa. Con Agüero y Perea este conjunto promete cosas importantes. El que ríe el último ríe mejor y festejaremos algún título en Neptuno.

El atlético dará muchas alegrías este año.
Manolete
Redacción de AS
Actualizado a

La mala noche de las torres. Ni Pablo ni Leo Franco tuvieron su noche en los balones bombeados. No me extraña el enfado de Cerezo en el palco y la maldición de Raúl volvió a ser un factor decisivo para la remontada madridista. El portero argentino lo va a tener crudo con el fantasma de Abbiati esta temporada. Está claro que cuando hay un banquillo de entidad los errores se pagan.

Resucitó Perea. Junto con el partidazo de Agüero la nota positiva fue Perea. El colombiano va a volver a ganarse el favor del Calderón. Supo tapar los agujeros de sus compañeros y su punta de velocidad le permitió domar a Robinho. Tiene buena aliada en su mujer, atleta que ya ha representado a Colombia en los Juegos Olímpicos. La derrota llega al inicio de Liga y la imagen será mejor en cuanto se arregle el desbarajuste del centro del campo. Riquelme va a ser el foco de atención atlético durante esta semana.

Vino y jamón para Agüero. El Messi colchonero se llevó un sabroso premio por ser el primer goleador de esta campaña. La Peña atlética Corraleña se lo entregará en las próximas fechas. Volvió a demostrar que es un genio y su vaselina final, que le paró Casillas, es la misma que intentó el año pasado. Si hubiera seguido con su deseo del taconazo otro gallo hubiera cantado. Un ejemplo a seguir por Robinho, que se inventó la falta del segundo gol del Madrid. El Kun, en cambio, quiso irse a la portería y no tirarse pese al agarrón que le estaba haciendo Sergio Ramos.

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Cambio enigmático. Pese a que Aguirre ha cambiado la mentalidad de este Atlético y su ambición tiene que dar buenos resultados, la afición atlética no terminó de entender el cambio de Simao por Reyes, cuando el portugués entraba como una bala por la izquierda y Maxi estaba por la derecha bastante cansado. Incluso sacamos pecho, ya que en los minutos finales morimos en el área de los merengues. Esta es la cara necesaria para poder soñar con machadas y codearse con los grandes este año.

Buenos vecinos. Roncero y Calderón deberían hacer un homenaje a los atléticos por las facilidades que damos de manera reiterada. Tampoco Cerezo estuvo afortunado con su charlita del descanso con Villar, que es conocido por su fama de gran gafarrón. Hay que cuidar este tipo de detalles para el futuro. La mala suerte sigue siendo propiedad exclusiva del Manzanares: Raúl, otra vez, tuvo que inyectar su espíritu a un conjunto que estaba entregado con el tanto de Agüero; y luego, por un pelo, Forlán estaba en fuera de juego en el centro de Seitaridis que era la igualada. Alguna vez San Isidro se debería acordar de la gente del Sur de Madrid, que son de bien. Cerezo y Gil Marín, sed generosos. Con Riquelme podemos soñar con la Liga.

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