Puerta eclipsa la goleada
El Getafe se fue al descanso con ventaja en el marcador pero con dos jugadores menos. Pablo Hernández adelantó a los suyos con un golazo a los dos minutos. Los de Juande, que se colocan líderes, hicieron un partido discreto hasta que se encontraron en superioridad númerica.


Comenzaba la competición para el mejor equipo del mundo. Bueno, mejor dicho comenzaba la Liga, porque los hispalenses habían comenzado a competir semanas antes. Es lo que tiene ser el mejor equipo del mundo. Con la retahíla del caso Alves en el ambiente y la otra Supercopa a la vuelta de la esquina, el partido se vio marcado por el desmayo sufrido por Antonio Puerta. Esperamos la pronta recuperación del sevillista.
Casi sin tiempo a celebrar la entrega del trofeo de la Supercopa (de España en este caso), Uche, del que tanto se espera esta temporada, provoca una falta. La baja de Casquero hace que Pablo Hernández, debutante en Primera, se acerque sin dudarlo al balón y ejecute un lanzamiento inapelable. Imposible para Palop. Sin duda, una magnífica manera estrenarse en la máxima categoría.
El gol era un palo por inesperado, pero no tenía por qué suponer un gran cambio para el esquema sevillista. Los andaluces son un equipo hecho, que sabe a lo que juega y con un partido por delante para demostrarlo. No había por qué tener prisa, pero el problema no era sólo el resultado. Algo más pasaba sobre el césped del Pizjuán. El Sevilla no era el de otros días. Simplemente equivocaban las opciones. Si algo ha caracterizado a este equipo es la polivalencia. La capacidad para adaptarse a las adversidades, siempre con el denominador común de la brega. Pero hoy no era el caso. Ante el entramado planteado por Laudrup, la solución de los locales fue en un principio el balón largo. Y según pasaban los minutos el Getafe iban creando ocasiones a la contra.
Cuando el encuentro marchaba completamente controlado por el Getafe, en el minuto 23, todo cambió. Tras una ocasión en la que los getafenses reclamaron penalti, Sousa, que tenía ya una amarilla (injusta), fue expulsado (suponemos que por protestar, sino no se entiende). El partido había dado un vuelco, o al menos eso era lo que cabía esperar, pero el guión nos tenía preparado un episodio dramático.
El corazón en un puño
Tras una jugada del Getafe por la derecha, Antonio Puerta, sin choque de por medio, se desplomó dentro de su área. Por un momento el silencio se adueñó del Pizjuán y las respiraciones se cortaron. Las imágenes de sus compañeros tratando que el lateral no se tragara su lengua nos hicieron recordar casos que nadie quiere que se repitan. Afortunadamente, tras unos instantes agónicos, el jugador recuperó el conocimiento y abandonó el campo por su propio pie. Cuando todo parecía que iba a quedar en un susto, las noticias que llegaban a través del transistor no eran tan halagüeñas. El canterano volvió a perder el conocimiento por momentos en el vestuario, para finalmente ser trasladado al hospital con la situación aparentemente bajo control.
Mientras el partido se desarrollaba, pero esto era ya lo menos importante. Todos, en el campo y en la grada, estaban más preocupados por el estado de Puerta. Sobre el césped poco hubo de ahí al final. Al menos poco fútbol. Lo más reseñable fue la segunda expulsión para el Getafe. Cortés realiza una dura entrada sobre Capel y Turienzo le saca la roja directa. Tal vez algo rigurosa. Insisto era lo de menos, pero el Getafe afrontaba una segunda parte llena de sufrimiento.
Turienzo se torna en protagonista
Con la clara intención de aguantar el marcador, no quedaba otra, saltaron al campo los jugadores visitantes, aunque en el fondo sabían que volver a Madrid con un resultado positivo era una tarea titánica. Para colmo, el gol del empate llegó muy pronto. A los 37 segundos de la reanudación, Jesús Navas cabeceó en el segundo palo un gran centro de Duda. Espectacular el comienzo de temporada del brasileño.
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Laudrup no podía parar en el banquillo. Todavía tenemos un puntito debía pensar. A eso había que agarrarse. El Sevilla llegaba constantemente pero no creaba demasiado peligro. El ataque de los de Juande era el adecuado, utilizando las bandas para no facilitar el encierro de los azulones, y principalmente la izquierda, donde Duda había tomado ya el mando. De su bota izquierda nació el segundo tras peinar Kanouté y rematar Luis Fabiano. Se acabó el partido. De ahí al pitido final un puro trámite.
Con el Getafe hundido y sus jugadores con los brazos ya bajados llegó el tercero del Sevilla, obra de Kanouté, y el cuarto, de Kerzhakov, tras un nuevo centro medido de Duda por cierto. El Sevilla se colocaba líder con una goleada engañosa. Al Sevilla no se le vio con posibilidades de llevarse el partido hasta que el Getafe se quedó con nueve. Grata impresión la dejada por los visitantes, que un año más parece que darán mucha guerra en esta Liga.



