Un Espanyol de dos caras
El equipo maquilla en la segunda un inicio inoperante


El Espanyol llega a las puertas del Ciutat de Barcelona, cuando Valverde alineará su equipo titular para el inicio de la Liga, con sensaciones contradictorias. El empate, pese a dejar al equipo invicto en Holanda, es engañoso. La apuesta de la primera parte salió rana, y el Espanyol no existió. Esa fue la mala noticia. Hay jugadores que no están preparados para el inicio del campeonato. Pero no todo fue oscuro, porque en la segunda parte apareció una luz con las figuras de Ángel, Lola, Valdo y Luis, que se iluminaron tenuemente sobre el campo. El Espanyol, con poco, logró igualar el 2-0. Si ante el Heerenveen el equipo dio una zancada, ayer retrocedió un paso en su intento de alcanzar el mejor nivel de juego. El dominio del Utrecht durante todo el encuentro fue, por momentos, insultante, como si competiesen dos conjuntos de diferentes categorías. Cierto es que los holandeses han jugado la Intertoto (quedaron eliminados en la primera ronda), pero el Espanyol comienza el campeonato en menos de dos semanas y la pretemporada ya alcanza los 30 días.
La defensa regresó al desorden, sobre todo en la banda de Clemente Rodríguez, un correcaminos que corre, pero sin encontrar los caminos más sencillos ni en defensa ni en ataque. Así nacieron los dos tantos de los holandeses. Un balón a la espalda del lateral que alcanzó el extrovertido George, el mayor peligro del Utrecht, fue el inicio del primero. El holandés controló y fusiló a Kameni con un remate fuerte que superó al camerunés por arriba. La segunda parte empezó, como si fuese un déja vu, con otra imprecisión defensiva. Dickoh aprovechó varios errores en cadena para hacer el segundo.
Todo se juntó en unos sesenta minutos para olvidar, los peores de esta pretemporada. Rufete, tocado, dejó el terreno de juego poco después de recibir el primero; Moisés se resintió de sus molestias; y Tamudo, participativo, tuvo dos mano a mano claros, pero no encontró el remate más adecuado. El equipo de la primera parte no funcionó y Valverde retocó todo el mediocampo para intentar maquillar el juego y el resultado. Y lo consiguió, porque el Utrecht no es más que un equipo modesto de una Liga menos competitiva como la holandesa.
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Dos balones sin, a priori, demasiado peligro a la espalda de la defensa propiciaron los dos tantos. El primero fue de Luis García, que batió al portero con un toque sutil, que tocó primero el palo. El segundo, medio de Jonathan, que finalizó de manera excelente, y media del portero, que se quedó bajo los palos y regaló el gol.
Un Espanyol de dos caras desconcierta a todos, menos a Valverde, en esta minigira por Holanda. El técnico parece que ya tiene claro el equipo para el día 16.



