Paraguay repite título tras arrollar a Uruguay
La selección de Paraguay se proclamó por segunda vez campeona del Mundialito de la Inmigración y la Solidaridad en tres finales disputadas. Su rival en el partido, Uruguay, se llevó un contundente 2-8 que confirmó a su vecinos suramericanos como el mejor equipo entre los 28 países participantes.

Dos conclusiones se pueden extraer de la final del quinto Mundialito de la Inmigración: la primera, que esta selección de Paraguay es una máquina de jugar al fútbol, pese a hacerlo a un nivel amateur. La segunda, que los uruguayos siguen siendo uruguayos cuando se juegan algo, pese a hacerlo en un torneo amistoso. Y aún así, los guaranís les endosaron un contundente y doloroso 2-8 para reeditar su título de campeones.
Porque los paraguayos son un equipo disciplinado y ordenado, que toca la pelota con mucho criterio y presiona al rival desde su propio campo. Todos sus jugadores son solidarios y se ofrecen al resto de sus compañeros tanto en ataque como en defensa. Pero además, si alguno de sus anteriores recursos falla, cuentan en la recámara con cuatro balas: dos en las bandas, Duarte y Crispín, y otras en dos en la delantera, Fernández y Torres, capaces de desarmar a cualquier zaga rival con su velocidad. De esta forma llegaron buena parte de los ocho goles, con pases a la espalda de los centrales y llegadas vertiginosas. Como los dos primeros tantos, en apenas diez minutos, que dejaron muy tocada a Uruguay.
Se esperaba más del conjunto revelación de la competición, que en ningún momento dio la sensación de poder meter mano a su adversario. Los uruguayos habían dejado en la cuneta a Chile, en cuartos, y a Guinea Bissau, en semifinales, dos de los bloques más sólidos junto a la propia Uruguay. Aunque ayer, precisamente en el momento decisivo, pasaron a su peor versión: futbolistas fallones, gorrazos inmisericordes y una dureza excesiva en diversas fases del choque, que acabó con el lateral Vilches en la caseta antes de tiempo y realizando una serie de feos gestos a la grada ocupada por la hinchada paraguaya.
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Fiesta.
Tras el pitido final, esa parte del público explotó de felicidad. Su selección había vuelto a conquistar el Mundialito. Dos títulos consecutivos en tres finales seguidas. Paraguay se ha convertido en el equipo con más trofeos del campeonato y "cree que es posible" repetir éxitos en el futuro. El lema del capitán Cabrera y el apoyo de su gente funcionan.




