Segunda | Nàstic

Morales, perico... y grana

"Me quedo con el ascenso y el ambiente en el vestuario"

<b>ADIÓS. </b>Ángel Morales se emocionó en su despedida; aquí recoge sus enseres de la taquilla grana.
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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El protagonista de esta historia, Historia de un Adiós, es Ángel Morales, pero podría haber sido cualquiera de los futbolistas que han pasado a la historia como miembros de la plantilla del Nàstic en Primera y que, por diversos motivos, han acabado su ciclo en el club grana: Álvaro Iglesias, Albano Bizzarri, Marco Ortega, César Navas, José María Calvo, Manel Ruz, Miguel Ángel Llera, David Generelo, Carlos Merino, Aníbal Matellán, Juan Díaz, Manolo Martínez, Ariza Makukula y Javier Portillo. Es una lista de 14 jugadores que puede ampliarse, si finalmente no se consiguen las cesiones de Rubén Castro y Óscar López; si se confirma la marcha de David Cuéllar al Athletic; o si el mercado depara alguna sorpresa de última hora.

Por lo tanto, un borrón y cuenta nueva que Morales, que la pasada semana firmó el acuerdo de rescisión de su contrato con el Nàstic -expiraba en 2008- y se despidió de empleados y algunos aficionados, entiende: "Es otra apuesta y quieren otro proyecto. Es un poco arriesgado, pero si tienen las ideas claras puede salir bien. Yo no me voy con rencores ni por la puerta de atrás, aunque la decisión me ha sorprendido. Con el paso de los días ya me iba haciendo a la idea, pero sé que hay compañeros que se lo esperaban menos y que el palo fue duro", afirma el catalán.

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Recuerdos. Morales ha pasado un año y medio en el Nàstic. Un corto periodo de tiempo pero intenso en cuanto a emociones se refiere; incluso, de contrapuntos. Primero, el ascenso, el mejor recuerdo que se lleva Morales junto con el buen ambiente: "Guardaré la temporada del ascenso como una de las mejores, y eso que sólo jugué medio año. Luego, el ambiente en el vestuario no lo había vivido en otros sitios. Fue lo que mantuvo algo con vida al equipo la pasada temporada. En el Nàstic siempre tendré las puertas abiertas".

De la sonrisa del ascenso, a las lágrimas del descenso pasó menos de un año. El Nàstic transitó por un camino sinuoso, y la plantilla fue quien más profesionalidad demostró, ante las riñas políticas y la lucha por alcanzar el poder. "Los que nos vamos tendremos siempre la espina del descenso, pero sabemos que con el tiempo seremos recordados como aquellos jugadores del Nàstic que lo devolvieron 56 años después a Primera. La gente hablará, entonces, de esta plantilla".

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