México liquidó a Paraguay en apenas cuatro minutos
El árbitro expulsó a Bobadilla y Castillo dio espectáculo


Además de meterse en semifinales, México goleó escandalosamente, y más lo habría hecho a poco que hubiera acelerado en una segunda parte sin más historia que la relajación propia de jugar contra 10. México puso el espectáculo delante y Paraguay dio un espectáculo (bochornoso) atrás. En realidad, el partido duró cuatro minutos, lo que tardó Paraguay en autoinmolarse defensivamente, o lo que quiso ese medio uruguayo-medio griego y al fin y al cabo mexicano que la Copa América se está empeñando en descubrir al mundo: Castillo. Al primer eslálom de Nery, el portero Bobadilla (más que cometer) escenificó un penalti. La repetición no aclara si tocó al delantero pero... ¿A qué viene esa pierna en alto nada más caerse Castillo en el área? La falta de teatro del meta paraguayo provocó su expulsión, aunque el argentino Pezzotta debería haber mandado también a la calle a su compañero Cáceres, autor involuntario de la asistencia.
Espoleada por su propia incompetencia, Paraguay pareció tocar a rebato y representó un breve bombardeo sobre el área mexicana, ayudada por la excepcional presencia de los tanques Cardozo y Santa Cruz. En las cabezas de ambos delanteros se intuía el empate cuando volvió a aparecer (o no aparecer, esto es) la inefable defensa guaraní. Solo como la una, fusiló el 2-0 el ex sevillista Torrado, el del cambio radical: aquel pivote trotón y con calva a lo Míster Proper es ahora un peludo y rizado aspirante a medio de lujo.
Con 10 y contra dos goles, la moral paraguaya se diluyó y las ocasiones aztecas se sucedieron. Castillo quizá se reía, campando a sus anchas entre líneas, por detrás de ellas más bien. El seleccionador Martino aplica al dedillo el libreto de los tres centrales, pero no tiene plan de emergencia. Desprotegida por el centro (el sacrificado fue Santana), la zaga de Paraguay fue un completo desastre a la que cazaron desnuda casi una decena de veces: cayeron cuatro tantos más pero Zayas, el sustituto de Bobadilla, evitó una derrota mucho peor.
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Gran goleada.
Relajados los mexicanos y con los paraguayos en busca del honor perdido, y con Santa Cruz empeñado en marcar algún tanto con que agrandar su salario una vez se largue del Bayern, que lo venderá este verano. Así discurrió una segunda parte a la que Hugo Sánchez le quitó el mayor atractivo, Nery, poco después de salir del vestuario. Sus compañeros, eso sí, aprovecharon los minutos a base de goles, reivindicando un puesto al lado del héroe para la semifinal del próximo miércoles. Marcaron Arce, Bravo y Blanco. ¿Quién acompañará a Castillo el miércoles?



