Yo digo | Gonzalo Castillero

Que siga la diversión en la grada

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La primera vez que me acerqué a presenciar un partido del Mundialito fue hace dos años. Aquel día se celebraba la jornada inaugural y, si algo resultaba impresionante, era el aspecto de los graderíos. Autobuses repletos de hinchas llegaban a las puertas del recinto con banderas, trompetas y bombos para animar a sus compatriotas. Ése fue el espíritu con el que nació el torneo y que se ha mantenido a lo largo del tiempo, en una iniciativa que esperemos dure mucho. Por desgracia, esta vez se han encrespado algunos ánimos y los buitres carroñeros han encontrado su filón, gente que nunca se ha acercado por el Mundialito y que magnifica problemas puntuales.

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Mientras, las familias seguirán poblando las tribunas, mayores y pequeños compartiendo con otros inmigrantes su pasión por el deporte y el sueño de una vida mejor. También el Mundialito empezó como un sueño y hoy es realidad. Como un sueño es también que un día los equipos no representen a un país, sino que estén compuestos por jugadores de once nacionalidades.

Gonzalo Castillero es redactor jefe de Sí, se puede.

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