El honor de África recae ya sólo en Guinea Bissau
Saldrán espoleados al saberse el centro de todo un continente, porque hoy juega Guinea Bissau pero es como si jugara todo África. Sólo queda la selección guineana para salvar su honor y los inmigrantes lo saben. Por ello, poblarán masivamente las gradas para empujarles hacia semifinales.

La heterogeneidad cultural que caracteriza a África se homogeneiza más allá del estrecho, lejos del continente, para formar una especie de coraza. Ya no existen los nigerianos, ni los malienses, ni los senegaleses; son africanos. Y ese arropo se ha visto en el Cotorruelo cada domingo. Si Senegal jugaba, las gradas estaban repletas de guineanos y cameruneses; si Malí marcaba, las demás comunidades festejaban con sus hermanos. Esto es confraternización, esto es el Mundialito.
Esta hermandad se podrá ver de nuevo hoy, pero en un grado superlativo. El honor de África recae ya sólo en Guinea Bissau, la única representante del continente negro que ha pasado a cuartos, y África entera acudirá a alentarles. Banori Braima, jugador guineano, está convencido de que estarán apoyados más que nunca: "Vendrán masivamente porque los africanos no miramos de qué país procedemos. Cuando vemos a un negro por la calle nos acercamos a saludarnos; tenemos ese gran corazón. Y nos gusta vivir en familia para sobrellevar mejor la añoranza". Y también para compartir suertes. Porque Banori y sus compatriotas realmente se saben afortunados, ese sentimiento que nace por el hecho de no haber pisado una patera. Y es que, por su condición de ex colonia portuguesa, los ciudadanos de Guinea Bissau tienen la posibilidad de viajar a Portugal de manera legal. Todo el equipo llegó a Europa por esa vía, requeridos por algún empresario en busca de mano de obra barata, o por algún equipo de Tercera. Porque el fútbol les ha supuesto en algún momento una mínima fuente de ingresos que aumentaban los logrados a golpe de pico y pala. Algunos decidieron cruzar la frontera, otros permanecen aún allí.
Medio equipo. Ese es el caso de hasta ocho jugadores de Guinea Bissau que están en Madrid sólo para disputar el Mundialito. Su residencia en la capital la costea la propia selección. Banori, que también jugó en el país vecino, se encarga de recolectar fondos para alquilar un piso que les sirva de hogar momentáneo: "Cada uno aporta lo que puede. Ahora estamos buscando alquilar un autobús para que les recoja en Lisboa. El dinero es un problema". Tanto que a veces no han podido ni entrenarse porque no eran capaces de pagar el alquiler del campo. A pesar de esa precariedad, ya están en cuartos: "Estamos haciendo un buen campeonato y confiamos en llegar a la final", afirma Banori. Delante estará Ecuador, garantía de gradas repletas. "Esta vez la afición ecuatoriana tendrá enfrente a todo un continente". Porque más allá del estrecho no existen cameruneses, ni senegaleses ni guineanos; existe África.
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Es una selección muy seguida
A la selección de Guinea Bissau no se le puede colgar ya el cartel de equipo revelación. El año pasado se coló en semifinales con la velocidad y el juego directo como principales argumentos y en esta edición va por el mismo camino. Por eso no es de extrañar que varios ojeadores de la Preferente madrileña hayan puesto sus ojos en los jóvenes jugadores que entrena Silas Alcántara. De hecho Nelson José Tomé Paú, capitán guineano, está jugando en esa categoría. Hace dos años, el Moscardó se fijó en él cuando estaba disputando el Mundialito y lo fichó. El año pasado se incorporó al Loeches.




