Un extremo que copió las diabluras de su ídolo Romario
Hace 4 años superó un tumor


Un extremo de los que ya casi no hay. Esa es la mejor definición para Arjen Robben, que, teniendo en cuenta el ecosistema futbolístico actual, pertenece a un club en peligro de extinción: el de los extremos zurdos capaces tanto de pegarse a la cal como de enfilar la portería rival a velocidad supersónica dejando rivales por el suelo hasta alojar el balón en la meta contraria.
Una relación con el gol que aprendió desde pequeño en su Groningen natal cuando absorbía por televisión las diabluras de un Romario que dominaba la Eredivisie con el PSV Eindhoven antes de emigrar a Barcelona. Aún hoy, le considera su gran ídolo.
Formado en el Método Coerver, ideado por un entrenador holandés de los 70 tras estudiar los movimientos de Pelé, su ascensión meteórica le llevó a marcar 50 goles en la 99-00 con los juveniles del Groningen. Con esas credenciales y 17 años el destino le llevó a su puerto soñado: vestir la camiseta del PSV, emular a Romario. 3,9 millones de euros tuvieron la culpa.
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Una experiencia que no fue sino un trampolín para empresas mayores. En 2004, Abramovich no dudó en llevárselo al Chelsea tras pagar 18 millones de euros por un pipiolo de 20 años con indicios de alopecia e introvertido para saciar los deseos de Claudio Ranieri ("Se ajusta como un guante a la Premier, marcará una época", dijo el italiano). Su año de novato en Inglaterra fue un éxito, y se adjudicó el Trofeo Bravo al mejor joven europeo en 2005 tras su aparición fulgurante con su selección en la Euro 2004, donde 'enterró' a Marc Overmars y dio paso a una nueva era en la oranje.
Desde entonces, su brillantez se ha oscurecido por la lesiones, que le están martirizando (en 2003 ya superó un tumor benigno en un testículo), y un enfrentamiento con Mourinho en el que ha salido perdedor y que deja al sucesor natural de Ryan Giggs buscando nuevo destino para exhibir su talento.



