Primera | Christian Abbiati

Éxitos rossoneri para un meta de corazón interista

Más de 150 partidos con el Milán y gran 'parapenaltis'

<b>ÁGIL. </b>Abbiati también desmostró en la Juve sus cualidades.
Jorge García Hernández
Jorge García Hernández (Palma de Mallorca, 1978) es redactor jefe de Fútbol. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es canterano del Diario As, donde entró en 2001. Fútbol base y Cierre como antesala a 15 temporadas siguiendo al Atlético de Madrid. Después, AS.com y Fútbol internacional.
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El pequeño Christian siempre pensó que de alzar algún título sería con la camiseta del Inter, la misma que llevaba su gran ídolo Walter Zenga. Ese era el sueño de Christian Abbiati mientras jugaba en las calles de Abbiategrasso, una pequeña localidad 20 kilómetros al oeste de Milán. Su padre, Luigi, le había inculcado pasión nerazzurra, algo que tendría que enterrar después. En 1988, Abbiati, coincidiendo con la mudanza de su familia a Milán, se decide por el fútbol. Se va fogueando en varios equipos hasta llegar al Corsico. Aquí llegan dos momentos importantes de su carrera. Conoce a su gran amigo Francesco Coco y en un amistoso los ojeadores del Milán se fijan en él después de que pare dos penaltis.

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Sin embargo, el Monza se había adelantado y ya habían firmado al jugador. Su nuevo equipo decide cederle y el joven portero responde, siendo llamado para jugar en las inferiores de la selección. En 1996, Abbiati vuelve al Monza para jugar en el primer equipo. Él ayuda en casa trabajando en una panadería, se levanta a las cuatro y a mediodía se marcha a entrenarse. El Milán decide comprar la mitad de su pase. Abbiati llega a Milanello para ser el tercer portero, tras Rossi y Lehman, e incluso en los entrenamientos le toca jugar de delantero ya que en los partidillos el sitio era para los otros dos metas. Sin embargo, la suerte se alía con él. Lehman decide regresar a Alemania y Rossi es expulsado. En enero de 1999 debuta en la serie A, en un Milán-Reggina (2-1). Abbiati es titular indiscutible hasta final de la temporada, es decisivo en el partido que da el título al Milán. Una parada final a tiro de Bucchi desata la euforia en San Siro. En verano gana el Europeo Sub-21 y Zoff le llama con la absoluta. A partir de aquí su carrera viene marcada por las lesiones. Comienza la temporada 00-01 con Zaccheroni, pero en marzo se lesiona y se pierde dos partidos decisivos de Champions contra Galatasaray y Depor. Dos empates que dejan a Zaccheroni fuera del Milán. Cesare Maldini devuelve la titularidad a Rossi, pero Berlusconi frena la salida de Abbiati: "Christian no se vende".

En la 01-02 Fatih Terim llega al banquillo milanista y apuesta por él de nuevo, igual que Ancelotti, su sucesor. El portero lo agradece regalando a su equipo los cuartos de la UEFA parando dos penaltis y cumpliendo su partido cien como milanista. Trapattoni le lleva al Mundial de Francia como tercer portero. La siguiente temporada comienza mal. Se lesiona en el partido de previa de Champions y a partir de ahí vive a la sombra de Dida. La Copa será su competición en las tres últimas campañas (vive el triunfo en la Champions de 2003 en el banquillo) antes de que se dispute el Trofeo Berlusconi en 2005. Esa tarde Buffon cae gravemente lesionado y, ante el inminente comienzo de la Liga, el Milán ofrece a la Juve a Abbiati en un gesto de caballerosidad. El meta emigra a Turín y allí es titular hasta el regreso de Buffon. Tras el Moggigate, cambia la Juve por el Torino.

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