Fútbol | V Mundialito de la Inmigración

Sancho Gracia, corazón charrúa en el Mundialito

Nació en Madrid pero la situación que vivía España a finales de los cuarenta le llevó a Uruguay. Allí pasó catorce años en los que se impregnó de la cultura charrúa y de más cosas: su mujer es uruguaya. Ahora, su hijo disputa el Mundialito con los celestes: "Ganarán", sentencia el actor.

<b>INCONDICIONAL. </b>Sancho Gracia apoyará a su hijo y a Uruguay.
Sergio Gómez
Diario AS
Actualizado a

Su campechanía y su DNI delatan que nació en España, pero Sancho Gracia (Madrid, 1936) se hizo en Uruguay. Antes de encarnar al sempiterno jinete andaluz Curro Jiménez, Sancho y su familia pusieron océano de por medio en busca de una mejor vida. Era 1949 y él contaba con 13 años: "Parte de mi familia estuvo presa y cuando tuvimos la oportunidad nos fuimos. Además, la situación económica no era buena. Viajamos a Uruguay, un país libre; fue como llegar a la tierra prometida", confiesa.

Fueron catorce años mamando la cultura charrúa, impregnándose de esa garra y coraje tan literarias. Por ello, se siente en deuda con el paisito: "Uruguay fue, es y será siempre algo mío. Me recibieron muy bien, me eduqué, me hice actor, mi mujer Noela es de allí. Sigo yendo bastante". Estos podrían ser motivos suficientes para que Sancho fuera el primer hincha celeste en el Mundialito. Pero no, el vínculo sentimental va más allá, hasta tocar la propia sangre. Porque en Uruguay juega un tal Félix Sancho (Madrid, 1979), su hijo. "Juega muy bien al fútbol, de hecho estuvo en los juveniles del Madrid, pero le ha faltado sacrificio. A ver si en este torneo demuestra lo que vale y contribuye a que gane Uruguay", afirma Sancho mientras le guiña un ojo a su vástago. Félix no rebate a su padre, pero ofrece otra versión: "Una lesión en la rodilla me apartó algún tiempo del deporte. Luego volví a practicarlo pero sólo por diversión. Este año jugué en el Moscardó y casi subimos a Tercera, fue una pena". Una carcajada interrumpe a Félix: "Yo sí que era una pena. Era un patadura, malísimo. Jugaba en el barrio, de defensa. El balón siempre me pasaba pero procuraba que el jugador no", bromea el actor. Ortodoxia uruguaya.

Molesto.

La inmigración es una de las pocas cosas que cambia el humor de Sancho. Opina y parece sentenciar, tal vez su voz abrupta contribuya a ello: "Me enfado mucho cuando se trata mal a los inmigrantes porque en Uruguay me acogieron muy bien. La mayoría de las personas vienen a trabajar y tenemos que abrirles los brazos". Por eso, ve la iniciativa del Mundialito como algo "sensacional". En esto sí que coinciden padre e hijo. "Cuando me invitaron ni lo dudé. Mi madre es uruguaya y este país me tira mucho porque tengo allí muchos amigos y familia. Además, de esta manera fomentamos la integración", comenta el '12' celeste. Pero como cualquier charrúa, por sus mentes no pasa la derrota: "Vamos paso a paso, pero tenemos fe en ganar el torneo", declara Félix. "¿Fe? No, Uruguay ganará y tú marcarás tres goles", sentencia Sancho. No hay más que hablar.

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Hizo una prueba en el Rayo

Sancho Gracia lo reconoce: "Era malísimo con el balón". Sin embargo, este hincha de Peñarol (más que del Real Madrid) y admirador de Schiaffino y Di Stéfano, tuvo la oportunidad de hacer una prueba para jugar con el Rayo Vallecano: "Era muy amigo de Miguel González, el padre de Míchel, que jugaba en el Rayo. Él me animó. Cuando llegué allí comenzaron a decirme que, como venía de Uruguay, tenía que saber jugar al fútbol de maravilla. Obviamente les dije que sí. A los diez minutos ya me estaban gritando desde sinvergüenza hasta cosas irreproducibles Era malísimo", sonríe.

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