"Diarra me ayuda en todo; somos hermanos"
Su nombre es Mahamadou y juega con Malí, pero no es Diarra. Se apellida Diakite y es casi un hermano para el madridista. Crecieron juntos y lo que la vida separó el Madrid lo volvió a unir. Ahora, espera que el Mundialito le abra las puertas del fútbol: "Quiero jugar; sólo necesito suerte".

Muchos niños comienzan su relación con el fútbol en la calle, ¿es ése su caso?
Sí. Yo vivía en el barrio de la Medina, en Bamako, y allí lo único que saben hacer los niños es jugar al fútbol.
Y entre esos niños con los que jugaba había un tal Mahamadou Diarra
(Risas). Éramos vecinos. Jugábamos juntos, dormíamos juntos, hacíamos todo juntos.
¿Se le veía ya entonces que podía llegar tan lejos?
Sí, tenía el mismo carácter competitivo que ahora. Sólo pensaba en el fútbol. Yo también fui a la escuela de Salif Keita, como él, y si perdíamos nos poníamos a llorar los dos. No soportamos perder.
¿Cómo ingresó usted en la escuela de Keita si su familia carecía de dinero?
Con 12 años, una persona de la escuela me vio jugar en la calle y me llevó. Tiempo después también fue Diarra. Hemos estado casi toda la vida juntos.
¿Casi?
Sí, casi porque a mi padre no le gusta mucho el fútbol y me mandó a Costa de Marfil a estudiar. Diarra se marchó a Grecia a jugar. Mi sueño también es ser profesional del fútbol, pero la vida también es suerte.
¿Cree que ha tenido suerte en la vida?
Cada persona tiene su suerte. Yo la he tenido ya que pude venir con visado y no en patera. Amigos míos han muerto en el trayecto en patera hacia España, e incluso antes de pisar el mar. Es un infierno.
¿España fue su primer destino?
Primero fui a Francia y luego a España. Mi padre me mandó a Francia para ganar dinero y enviárselo. Diarra estaba por entonces jugando en Holanda. Después llegó a Francia y todo fue más fácil. Pero luego decidí irme a Huesca. El nivel de vida en España es mejor.
Ha dicho que la llegada de su amigo a Francia alivió su situación. ¿Le ayudó? ¿Le ayuda actualmente?
Sí, somos hermanos. Yo trabajo en una fábrica y en ocasiones en la construcción, pero cuando me hace falta me presta dinero, me regala ropa, zapatos Siempre me ha ayudado.
La llegada de Diarra al Madrid fue una gran noticia para el madridismo y para usted
Mahamadou me tenía al corriente de todo. Me preguntaba sobre cómo le veían en España. Hubo una noche que me mandó un mensaje diciendo que iba a decir al presidente del Lyon que si no le dejaban fichar por el Madrid se volvía a Malí.
¿Y usted qué le dijo?
Le intenté tranquilizar, le dije que pensase lo que iba a decir. El día que firmó, me llamó y me lo dijo. Yo estaba en Huesca y me vine a Madrid. Vivo en Parla, pero casi siempre estoy en su casa. Como hablo mejor español que él le hago los recados.
Pues ha sido llegar y lograr la Liga...
Desde el primer momento supo que ganarían la Liga. La alegría ha sido mayor por todo lo sucedido en Malí. Le encantó La Cibeles.
Usted está ahora en otro nivel, juega el Mundialito...
Esperamos hacer un buen papel, aunque somos conscientes de que es nuestro primer año y que las demás selecciones llevan juntos mucho tiempo. Pero el fútbol es imprevisible...
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Primer partido y derrota por 9-0. ¿Qué ocurrió?
Comenzamos bien, pero nos hundimos con el primer gol. Cuando Diarra se enteró de la derrota me llamó muy enfadado. "Jugáis en nombre de Malí", me abroncó. Pero estamos muy ilusionados y con ánimo de hacer un gran campeonato.




