Guti se lo tomó en serio
Marcó cuatro goles y fue secundado por Negredo, que anotó un hat-trick. Raúl completó la goleada. El Madrid cumplió y estuvo a la altura del mito

Los partidos amistosos, los homenajes y las pachangas en general tienen el peligro de la relajación absoluta, un estado de ánimo que tanto pacifica el alma que existe el riesgo de anular el fútbol y convertirlo en pic-nic con balón y espectadores. Nada de eso sucedió ayer, y es para felicitarse. El Madrid estuvo a la altura de su prestigio y entendió que cualquier aparición por ultramar exige, además de los abrazos protocolarios, la victoria implacable. Que nadie piense que es crueldad, es alimentar el mito, justo lo que pasea el club cada vez que hace las maletas.
Habrá quien haya considerado inoportuno el partido disputado ayer en Tel-Aviv ("La colina de la primavera", en hebreo), pero la cita se justifica con facilidad y buenos argumentos. Primero, se trataba de un acto de solidaridad ejemplar que sólo podía alcanzar repercusión internacional con la ayuda de un equipo como el Real Madrid, para más honores, campeón de la Liga española. Tal y como está el mundo, vestir con la misma camiseta a futbolistas de Israel y Palestina para jugar por primera vez en territorio israelí merecía el viaje y retrasar 24 horas las vacaciones.
También quisiera apuntar otro argumento, tal vez más egoísta y más publicista, pero muy necesario: un club como el Madrid debe mostrarse en lugares poco frecuentes, cultivar leyenda, recuperar terreno, todo el que cabe entre el Carranza y Tokio. Así fue siempre y así conviene que sea.
Pasemos al partido. La cosa comenzó con todos los temores posibles: temor a no ver nada, a quedarnos sin fútbol, sólo fiesta, besos y fotos. Aunque a los 51 segundos tuvo su primera (y única) oportunidad, el Equipo de la Paz se presentaba como un combinado sin alcohol, desactivado por propia definición. Ni siquiera el angelical Benayoun (ex Racing) aportó más que buenas intenciones.
Dilema. Ante semejante panorama, los futbolistas del Madrid no supieron bien cómo actuar. Quedó claro en los primeros acercamientos a la portería de Aouate. Si los jugadores buscaban el gol con ansia, podían parecer poco educados, pero si tocaban con exceso, daría la impresión de que se burlaban. En ese dilema socio-político se debatió el Madrid durante casi media hora: por no disparar, ni se chutaba; por no fusilar, se lanzaba la pelota fuera.
Hasta que Guti, el universo más complejo, resolvió el problema: ganar. No hay otra. Como siempre, su cabeza se mantenía al margen de las convenciones. Con esa decisión marcó el primer gol, asistido por un taconazo de Raúl. Y así fue marcando hasta cuatro goles, todos de factura impecable y gesto adusto, para dejar claro que no se divert simplemente, no había otro remedio.
En la segunda mitad, Negredo captó el mensaje y secundó a Gutiérrez y Raúl con tres goles igual de serios y poco celebrados. Fue el único canterano que entendió el partido como una verdadera oportunidad y no la desaprovechó. Sus 18 goles en Segunda no son casualidad y Schuster no debería dejar que se marchara muy lejos.
Dije Schuster, porque ayer Capello dirigió ayer su último partido como entrenador del Real Madrid, al menos hasta que vuelva a ser reclamado, cuando se agote otra vez el champán. No hubo morbo en esa despedida que sólo espera confirmación oficial. No era un partido para intrigas. Sólo para cumplir, para finalizar el trabajo.
Posaron con los niños antes del partido
Los jugadores del Madrid entendieron desde antes del encuentro que ayer iban a disfrutar de la Fiesta de la Paz. Durante el calentamiento previo al partido no pararon de animar y detenerse con los más pequeños. Raúl ejerció de capitán una vez más dentro del campo, pero también fuera de él. Mientras hacía ejercicios de estiramientos no dudó en saludar a los niños que estaban en la grada. Minutos más tarde y antes de que se iniciase el choque, posaron con los niños en el centro del campo (ver imagen). Seguro que todos se llevaron un buen recuerdo del día de ayer.
Noticias relacionadas
Charla amistosa: Salgado y Revivo
Michel Salgado estuvo charlando con Revivo antes del inicio del encuentro. Ambos coincidieron en el Celta y todavía guardan una bonita amistad de su etapa en Vigo.



