"Tras la final de Copa hablaremos del futuro"
Ramón Calderón analizó en AS la temporada y brindó por el título

Ramón Calderón Ramos ya es presidente con título. Y en esa condición nos visitó ayer, con la prueba del milagro en la mano y el plan del futuro en la cabeza. Conviene admitir que la primera sorpresa fue la Copa, casi gigante y casi medieval, forjada en la fragua de Vulcano, remachada con clavos artúricos y sostenida por una peana con el diámetro de un sombrero mexicano. Quizá nos impresionó más porque hacía algún tiempo que no veíamos una de cerca. Unos cuatro años.
Aposentado el trofeo, el presidente se acomodó afable y cercano, como suele. La segunda sorpresa fue no descubrirlo exultante y saltimbanqui, sino tranquilo, sereno como una tarde de septiembre, sin huellas aparentes de la emoción que fue y de la fiesta que debió ser.
Al contrario. De aspecto típicamente impecable, con camisa y corbata a juego con los ojos azules, que para eso los tiene, la primera reflexión de Calderón fue para lamentar las críticas que no cesan, ni siquiera el único día que no esperaba encontrarlas. "Dijo Platón que pretender convencer a todos es de necios y mi padre me recordaba muchas veces que ni Jesucristo puso a todos de acuerdo, así que habrá que resignarse". Sin embargo, se nota que la herida sigue abierta. Y aún escuece.
Así es, casi un año después de la llegada de Calderón a la presidencia, declarada en urnas y ratificada luego en los Juzgados, todavía hay quien no acepta ni la derrota ni la realidad. Y en lugar de inspirar o espirar, conspira. En esa tentación han caído igualmente opositores vocacionales que madridistas de pura cepa, que han pasado de moverse por el sentimiento a ser atrapados por el resentimiento.
Enhorabuena.
"He recibido una llamada de felicitación muy cariñosa de Palacios desde Bulgaria. Y después del partido me llamó Laporta. ¿Florentino? No, no me ha llamado, tampoco Lorenzo Sanz... Pero quién sabe, he recibido muchos mensajes de gente que no se identifica...".
El éxito no hace olvidar los problemas pasados. "Hemos vivido momentos complicados, partidos difíciles, situaciones en las que algunos creyeron que yo podría dimitir, como hizo Florentino. Pero jamás se me pasó por la cabeza abandonar".
"He cometido errores y lo admito, pero en ocasiones también he sentido violada mi intimidad. Quien haya encontrado su casa desvalijada alguna vez sabrá de lo que hablo, porque se trata de una sensación parecida. Me han puesto micrófonos en charlas privadas, se ha mentido sobre mi persona... La única solución ante eso es tomárselo con humor. Que me dicen que por qué no bajé al césped del Bernabéu, pues respondo que ya lo celebré en Zaragoza. Y si me recuerdan lo de Roland Garros, les digo que Nadal se coló el domingo en nuestro palco, donde fue muy bien recibido, por cierto".
Y tras el pasado, el presente. "Reconozco que ha sido una Liga con más emoción que calidad, pero que gane el Madrid es bueno para mucha gente, para la competición misma, para los medios de comunicación, hasta para el fútbol en general". "¡Incluso hay menos atascos!", puntualizó Roncero, manejando datos restringidos a su corazón tan blanco.
En este momento conviene detenerse. A la presencia de nuestro compañero y el resto de miembros de la sección del Real Madrid, se unió ayer la de Antonio Castaño, más conocido por Toñín El Torero, dado que suele acompañarse en los partidos de un capote y una montera.
Toñín, propietario de un bar en Entrevías (Palatoñín), representa mejor que nadie la fe inquebrantable, motivo por el que se convirtió en portavoz de la Cofradía del Clavo Ardiendo, agrupación de soñadores sin aparente conexión con la realidad. Hasta que la Liga nos dejó en evidencia a los demás.
Regresemos. Cumplida la hazaña, Calderón afronta el futuro. "Ahora tenemos una semana para disfrutar de lo conseguido. Después, cuando pase la Copa del Rey, hablaremos del futuro".
Les recuerdo que la Copa se disputará el sábado en el Bernabéu y que Schuster entrena al Getafe. El presidente, no obstante, no se pronuncia sobre la coincidencia. Mejor hablar de fichajes. "Llevamos trabajando en ello tres meses. Metzelder está contratado y ya tenemos casi hechos otros tres jugadores". A este respecto, Toñín propuso un delantero: "¡Tamudo!". "No creas que no me lo han sugerido varias veces en los últimos días", se zafó divertido Calderón.
"¿Y Etoo?", deslizó alguien. "Ni lo estamos considerando: segundas partes nunca fueron buenas. Tampoco pensamos en Henry, al que nos ofrecieron hace meses por 30 millones de euros. Hay que apostar por la juventud. Casillas tiene 26 años, como Diarra, Robinho 23, Ramos 21, Higuaín 19. Esa debe ser la línea, sin excluir, naturalmente, a algunos jugadores de 30".
La siguiente cuestión se hizo a coro: "¿Y Kaká?". "Todos sabemos que Kaká debería forzar su salida del Milán... y yo sigo pensando que lo intentará. Con futbolistas buenos, el siguiente desafío es el compromiso. Porque si tienes a los mejores, y además son los más comprometidos, entonces, es imposible perder".
Reto.
El compromiso es uno de los asuntos sobre el que girará el segundo año de mandato de Calderón. "Para los futbolistas que lleven el escudo del Madrid en la chaqueta se acabaron los móviles y los auriculares. Hay que ser conscientes del club que se representa y deberíamos conseguir que a un futbolista del Madrid se le reconociera hasta por la forma de manejarse, como ocurre con los toreros".
Óscar Ribot recordó al presidente que hasta la semana pasada, Roberto Carlos no había estado nunca en el Museo del Madrid. Lo visitó para un reportaje de AS. "Y seguro que le encantó. Pues de eso se trata. Es un sistema que ya está implantado en la NBA. El deportista tiene que saber por qué este club es tan grande. Hay que explicarle nuestra identificación con la excelencia y una persona se encargará de transmitir eso a los jugadores que vayan llegando". Fernando Hierro es uno de los que maneja el club para esta tarea.
Cuidar la cuestión formal es uno de los próximos empeños de Ramón Calderón. "La forma nos ayudará a que el fondo sea todavía mejor. Les contaré una anécdota. Un futbolista que vino del Barcelona al Madrid fue llamado a los pocos días por el gerente, entonces Fernández Trigo, para recriminarle por haber negado un autógrafo a un aficionado. 'En el Madrid nos debemos a la gente', se limitó a decirle el gerente. Y yo lo comparto plenamente".
"Nuestros jugadores deben saber que son prescriptores sociales, que son seguidos por un millón de ojos, que los jóvenes los imitan. Se dice muchas veces que ser jugador del Real Madrid imprime carácter, y así debe ser. Hablo del estilo, del peso de esta camiseta".
"Debemos ser responsables con nuestro impacto. Un diplomático boliviano me confesó que Evo Morales, el presidente del país, es seguidor del Real Madrid. Me lo explicó así: 'En Bolivia, el 70% de la población está en situación de pobreza extrema, pero ustedes son la cara amable de la globalización. Transmiten alegría sin ser especulativos'. Y es cierto. El Madrid es de todos, no tiene propietarios. Y sólo vende una cosa: ilusión".
"El recibimiento que nos dio el Parlamento Europeo también nos ofreció una idea de lo que representamos. El presidente Durao Barroso, que tuvo que ausentarse, nos ha pedido la insignia de oro y brillantes. Y se está formando una peña con diputados de todas las ideologías".
"Esto nos hace darnos cuenta de que somos la marca española más reconocida internacionalmente. Por eso me extraña que ni el Ayuntamiento ni el Gobierno usen más la imagen del Real Madrid. Si una ciudad como París tuviera un club como este...".
Pese a todo, es un hecho que el Real Madrid ha recuperado influencia en las instituciones. Lo demuestran las gestiones con la FIFA para poder contar con Robinho y Diarra en el partido decisivo. "Es cierto que hemos recuperado nuestro peso. Si he llamado a Blatter no ha sido para pedirle un trato de favor, sino para solicitar una ayuda de la que también se han beneficiado otros equipos".
También han mejorado las relaciones con la Federación Española de Fútbol. "Nos gustaría que el Bernabéu fuera sede de la Selección Española. Nos sentiríamos orgullosos, como nos sentimos por acoger la final de Copa".
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Volcarse hacia España es otro de los objetivos, dejar de apuntar a las galaxias. Por eso el equipo volverá a disputar algunos de los torneos veraniegos más prestigiosos: el Carranza y el Teresa Herrera.
Es claro que los proyectos ilusionan al presidente, que lo compensan. "Me preguntan si he sufrido mucho esta temporada, me dicen que parece que he envejecido, pero la verdad es que lo he pasado de maravilla. Desde luego que he sentido presión, pero no angustia. Si acaso cierta indignación al descubrir que el género humano a veces no es muy bueno". La herida abierta.



