Yo digo | Carmen Colino

Raúl engalanó a Cibeles y Beckham la conoció ¡por fin!

Carmen Colino
Editora Jefe de Eventos deportivos
Editora jefe de Eventos Deportivos. En AS desde 1996, de ellos 22 años en la sección del Real Madrid siendo responsable de la misma desde 2006. Dos años en redes sociales y ocho de responsable de Verticales y Actualidad. Vicepresidenta de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Colaboradora de El Chiringuito de Pedrerol, Atresmedia.
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Qué noche. Al final tuvo que ser en el último momento. Fue la Liga Cesarini, la del último minuto, la del último suspiro. Y Cibeles, ¡cómo estaba anoche! Me gustó escuchar a Raúl decir que la iba a poner guapa, y la puso guapísima. Una bandera de España con el escudo del Real Madrid y una bufanda. Cuatro años sin visitarla ya parecían una eternidad. El alcalde le debía una a todos los madridistas por la última vez que no permitió que nadie se acercara provocando un cisma innecesario. Pero el favor no fue completo y sólo Raúl pudo tocarla. Aunque todos hubiéramos preferido que trepara por ella, la hubiera reconquistado, besado y abrazado antes que esa grúa fría, lenta y torpe que tuvo un protagonismo que no se merecía.

Me gustó ver a Roberto Carlos emocionarse sabiendo que también era su último día con una afición que le ha respetado y querido durante once años y a Capello observarlo todo desde la barrera (ayer se perdió la vuelta de José Tomás, pero mereció la pena, ¿verdad, Fabio?). Me encantó comprobar cómo Casillas sigue manteniendo la inocencia de un niño y la pasión de todo un veterano. Disfruté viendo a Beckham cómo miraba a la Diosa. Por fin se pudieron conocer de cerca cuatro años después. Fue en el último segundo, como todo en esta Liga, pero Cibeles pudo saludar al inglés. Y Van Nistelrooy, que se sentía el "hombre más feliz del universo". Mejor o peor, el Madrid ha vuelto, de eso no hay duda. Y Cibeles sonrió más que nunca.

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