Amigos para siempre
Tamudo marcó el 113 y Sergio replicó con un golazo


Varadero, Cancún, Egipto, Seychelles... Aun involuntariamente, hubo ayer tantos destinos turísticos en las mentes de los jugadores de Espanyol y Deportivo como espectadores en Montjuïc. Algo que no se puede reprochar, pues las escuadras no defraudaron a las nulas expectativas que ofrecía este amistoso pre-vacacional. Algunos, como Andrade, hasta buscaron la expulsión más absurda (llamó "tonto" al árbitro) para adelantar su asueto. Y, para de paso, dormir más este encuentro instrascendental, que sólo despertaría en la segunda mitad. Tamudo, en un alarde de generosidad, contribuyó a su propio homenaje marcando de penalti su gol 113 en la Liga. Suma y sigue. Y Sergio, su íntimo amigo, puso algo de plasticidad al partido con el golazo que significó el 1-2, y que fue ovacionado en Montjuïc: la tarde era festiva.
Los aquejados de insomnio grabaron en vídeo la primera mitad para curar su dolencia: no se vio ni un solo disparo entre los tres palos. Ocasiones hubo, sobre todo de los coruñeses, pero todas acabaron fuera: Coloccini, tras rechace de Gorka, Cristian dos veces desde la frontal y Filipe. El brasileño sería también protagonista accidental en una acción sobre Tamudo, en la que el público reclamó penalti a pesar de que le sacó el esférico limpiamente. Antesala, eso sí, de lo que llegaría en la reanudación.
Hasta entonces, acaso se salvaba el choque por su componente sentimental, por aquella honrilla de quienes quieren despedirse con brillantez de sus colores y por la de quienes se reencuentran con ellos. Caparrós en la banda, Arizmendi más voluntarioso que activo, y Gorka (coreado por la grada en su confirmado adiós) afianzado como siempre. Aunque más ingrediente emotivo lo era el regreso de Lopo al Olímpic: no sólo tuvo que escuchar tímidos silbidos, sino que acabó contribuyendo involuntariamente en el homenaje a Tamudo con la pena máxima que cometió sobre él en el minuto 47.
La remontada.
Después llegarían dos minutos de gloria del Depor. Iago establecía el 1-1 de rebote, tras un rechace, y Sergio recogía un esférico en el vértice izquierdo del área para inventarse el golazo del 1-2. "¡Que vuelva al Espanyol!", se gritó en la grada.
Y el Espanyol volvió a la carga para gustar a su hinchada. Pero igual que el día del homenaje post-UEFA, ayer le sentaron mal tantos festejos. Riki ponía la puntilla al marcador con una diana que ratificaba el triunfo de un Depor incapaz de ganar los seis partidos anteriores. 1-3 y tan amigos: las vacaciones han comenzado.
Valverde
Somos un equipo que necesita tensión competitiva para hacer bien las cosas, y sin ella nos va mal. No pudimos dar una satisfacción a nuestra gente. La temporada ha sido buena. El próximo año seremos muy ambiciosos".
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Caparrós
Han sido dos años de mucho trabajo y el último encuentro siempre tiene una parte muy emotiva, porque hay una calidad humana tremenda en este grupo de jugadores".



