Segunda | Hércules 0 - Elche 2

Pachanga franjiverde

Óscar Díaz y Rubén marcaron en un derbi sin calidad

<b>BATIDO. </b>Óscar Díaz lanzó un misil desde 25 metros que batió al portero del Hércules, Sergio Aragoneses.
Julián Burgos
Redactor en la Comunitat Valenciana
Llegó a la redacción de AS en Valencia en 2013. Antes fue delegado en AS en Alicante desde 2005. Sigue el día a día del Valencia y escribe las crónicas del Villarreal y Valencia Basket. Ha sido cronista de cuatro equipos valencianos en Primera. Ha cubierto Champions, Europa League, Supercopa de Europa, Euroliga, Eurobasket, Copa Davis…
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Y colorín, colorado, por fin, este cuento se ha acabado. La temporada se ha hecho larga para los dos pero el epílogo sabe mucho más dulce para el Elche que para el Hércules. Porque acaba por encima del eterno rival, batiéndole en su propio estadio, porque se salva holgadamente tras un principio desastroso y porque, aunque sus fichajes tampoco nos suenan a crack, sí que se atisba algo de base para la temporada próxima.

Para el Hércules, todo lo buena que ha sido la campaña institucionalmente, lo ha tenido de mala en lo deportivo. El choque de ayer sirvió para constatar por enésima vez que no hay base para soñar con nada. Goikoetxea aterrizará pasado mañana y se encontrará con un bloque desguarnecido y desmoralizado, al que lo mejor que le ha podido pasar es que llegaran las vacaciones.

A los 16 segundos, Rubén le hizo una dura entrada a Sergio Fernández. Eso fue un anticipo de lo que sucedería a lo largo del partido. El Hércules, por los suelos, el Elche tirando a dar. Y es que de nada le valió al Hércules el ambiente que se había creado en las gradas con la excusa del derbi. El inexplicable petardazo a los 10 minutos que se produjo en el Fondo Norte acabó con las pocas ganas con las que habían saltado los de Paquito.

A los franjiverdes, mucho más metidos en el partido, le bastaron cuatro minutos para darle una alegría a los más de 300 aficionados que se desplazaron desde Elche. Óscar Díaz lanzó un zapatazo pegado a la base del poste que batió a un frío Aragoneses.

A partir de ahí, el Hércules intentó llevar el peso del partido pero acabó cayéndole en sus mismos pies. Sin ideas y sin toque, todos sus intentos acababan en las botas de los defensas ilicitanos. El colmo para el aficionado local llegó en el 29'. Rubén encaró a Albacar, se fue con un recorte seco y cuando fue a driblar al siguiente rival se dio cuenta que estaba solo, dentro del área, y sin oposición. Toque lejos del alcance de Aragoneses y 0-2. El público local había perdido la paciencia. "Los jugadores no sienten los colores", se escuchó en las engalanadas gradas del Rico Pérez.

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En la segunda mitad, el Elche se apuntó a la siesta. Sólo en los últimos minutos, más a balón parado que en jugadas trenzadas, alguno de los dos dormilones pudo cambiar el signo del marcador. Montenegro y Katxorro estrellaron sendos balones en los postes.

Las maderas despertaron a los contendientes y aún tuvieron tiempo para montar una trifulca de la que fue expulsado Tote. No jugará el debut de la próxima temporada. Tampoco Katxorro. En el plano positivo, debutaron Werner, Carratalá y Toni. Se guardarán las camisetas, con los nombres cambiados, por cierto. Fue la anécdota de un derbi para olvidar.

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