Manacor: corazón partido
El madridismo de Nadal ha contagiado a una población culé


Manacor está dividida, al menos futbolísticamente hablando. Y es que en este pueblo mallorquín, a 50 kilómetros de Palma, la influencia de Rafa Nadal como icono mundial del deporte ha traspasado las barreras del tenis y su pasión por el Madrid está incluso haciendo florecer el sentimiento madridista en su localidad natal, clásicamente territorio culé.
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Un efecto de conversión a la causa blanca que se está notando sobre todo entre los más jóvenes. "Hace unos pocos años los niños del Madrid estaban en minoría, eran bastantes menos que los del Barça. Hoy la cosa está mucho más equilibrada", explica Miguel Fernández, entrenador de las categorías inferiores del Manacor, club de fútbol donde el tres veces campeón de Roland Garros saciaba de pequeño su afición por el deporte rey. "Era extremo, y la tocaba muy bien", recuerda Nofre Riera, otro de los técnicos del club que jugó en juveniles con el tío de Rafa, Miguel Ángel Nadal. "Iba progresando en el fútbol, pero en infantiles cruzó la calle y se decantó por el tenis. Al final mira dónde ha llegado".
Efectivamente, atravesando dos calles se encuentra el Club de Tenis Manacor, lugar donde arrancó el Nadal tenista. Para Tomeu Artigues, monitor del club, el madridismo de Nadal ya fue motivo de discusión desde niños: "Era el único merengue de la pandilla. Fue su tío Toni el que le acercó primero al Madrid y luego del fútbol al tenis porque veía su potencial".



