Primera | Zaragoza

El club reconstruirá otra vez su línea más sólida

La defensa volverá a ser la zona con más incorporaciones

<b>EL LÍDER. </b>Gabi Milito ha dirigido la zaga durante cuatro años.
Mario Ornat
Actualizado a

En el verano de 2003, el fichaje de Gabriel Milito contuvo una enorme carga simbólica que el tiempo y el jugador, combinados, han reforzado: el Zaragoza iniciaba su refundación deportiva y emocional después del regreso a Primera, y lo hacía con un futbolista líder al que quiso antes incluso que el Real Madrid. El zaragocismo lo identificó pronto como estandarte. Cuatro años después, Gabi Milito va a dejar el Zaragoza y el club se dispone a llevar a cabo la segunda reconstrucción consecutiva de su defensa. Pero la nueva será sin el Mariscal, líder e inspirador.

El año pasado el Real Zaragoza vendió a Álvaro Maior -la pareja de Gabi Milito en la vuelta del equipo a Primera- y a Capi. Delio Toledo terminó contrato y se marchó al fútbol turco. Otro de la época de transición (se le fichó en el año de Segunda). Esa zaga había dado síntomas preocupantes durante algún tiempo y necesitaba una remodelación a fondo: hubo dos fichajes (Sergio y Juanfran, libres) más dos cesiones (Diogo y Piqué). Y subió al primer equipo Chus Herrero. Por un precio ajustadísimo, el Zaragoza había montado una zaga magnífica. Una de las claves principales de su excelente temporada.

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Ahora, sin embargo, se ve obligado a refundarla. La marcha de Milito a la Juventus no vendrá sola. También Piqué regresará, con toda probabilidad y salvo milagro del mercado, al Manchester United. Segunda pérdida fundamental, porque Piqué ha sido el puntal que ha permitido sostener la defensa en niveles homogéneos cuando ha faltado algún titular: ha jugado de central y de lateral derecho. Chus Herrero, en menor medida, también ha jugado un papel de importancia. Sobre su futuro no hay nada seguro. Respecto a Aranzábal (renovado el verano último) acaba contrato. Este año ha sido para él apenas testimonial.

Cuatro más. Así que doce meses después de incorporar cuatro jugadores, el Zaragoza vuelve a necesitar el mismo número de llegadas o más para la línea defensiva. Ha convertido a Carlos Diogo de cedido en fichaje, una incorporación en toda regla. Volverá Cuartero. Necesitará otro lateral izquierdo, aún más con la lesión de Juanfran, y para ese puesto tiene apalabrado a Paredes, del Getafe. Pero la madre del cordero estará en los tres defensas centrales: Álvaro Mejía -que sería el cuarto- y dos más. La idea es que Piqué pudiera ser uno de ellos, cosa difícil. En todo caso, habrá otros dos fichajes más para acompañar a Sergio.

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