La forofada de Calderón sentó mal a los bermellones
Jonás: "Fue un gesto incorrecto"


La vuelta de honor con aire triunfalista del presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, tras el 2-2 in extremis en La Romareda que deja la Liga en bandeja a los merengues, ha sentado como un tiro en Palma de Mallorca. Los jugadores del conjunto bermellón ven cuestionada su calidad y su interpretación sobre el gesto del máximo mandatario blanco es clara: consideran que se les faltó el respeto con 90 minutos aún por jugarse en el Bernabéu. "Para mí fue un gesto incorrecto", se sinceró ayer el Guille Pereyra, lanzándole un dardo al presidente merengue: "Que lo haga un futbolista, con las pulsaciones a 200 tras un partido como ese, podría entenderlo De un hombre que está en un palco, no".
Su compatriota, el extremo Jonás Gutiérrez, no le fue a la zaga: "Yo le diría que deben ser cautos y esperar al domingo a ver qué pasa, porque enfrente estará el Mallorca".
Y es que en la isla apelan machaconamente como un dogma de fe "al orgullo y a la profesionalidad" tanto para hablar de los supuestos maletines que recibirían por evitar un triunfo madridista como para reclamar "respeto".
"Una cosa está clara, a nadie le gusta que le festejen un título en la cara, es un motivo más para intentar ganar ese partido", saltó Jonás, que junto a Pereyra lanzó un guiño a futbolistas como Raúl, Helguera o Guti, que vienen pidiendo desde la jornada de infarto del sábado pasado que nadie dé por tumbado al conjunto isleño antes de tiempo: "Se nota que ellos sí que son gente de fútbol, que lo conocen muy bien desde dentro y esos gestos se agradecen mucho".
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"No quise ofender a nadie; no era una vuelta triunfal"
Ramón Calderón quiso pedir perdón a aquellos que se molestaron por su gesto de agradecimiento a la afición en La Romareda. Lo hizo en el aeropuerto de Zaragoza, lo repitió el pasado domingo desde París y lo volvió a confirmar ayer: "La gente quería que saludara desde el palco, pero me parecía una falta de respeto después del esfuerzo que habían hecho por apoyar en directo al equipo. Por eso bajé al césped para ver de cerca a los aficionados madridistas. Espero no haber ofendido a nadie. Ni mucho menos di la vuelta al campo como se ha dicho. No fue una vuelta triunfal. Lo que pasa es que una parte de la afición estaba en una zona y también debía saludar al resto, que estaba justo enfrente".



