Probó con el Barcelona y Rosell quiso ficharlo
Tamudo pudo ser azulgrana en dos ocasiones. Con 13 años estuvo una campaña a prueba, pero el Espanyol apostó por él. Y en 2004, Rosell aguardaba un probable descenso perico.


Una imagen vale más que mil palabras. Y la instantánea que acompaña estas líneas ejemplifica igual que el 2-2 del sábado lo que pudo haber sido y no fue: cómo unos segundos pueden provocar que varíe el rumbo de la historia. En la temporada 2003-04, el Espanyol salvó la categoría en la última jornada, en una agónica victoria ante el Murcia, en Montjuïc (2-0), que abrió Raúl Tamudo. El capitán lo celebraba rodeado de seguidores, con el rostro desencajado y alguna señal de guerra en el pómulo derecho. Lo que no sabía Tamudo, como tampoco esos desatados hinchas, es que el descenso podría haber propiciado el fichaje de su ídolo por el eterno rival, el Barça.
Sandro Rosell, entonces vicepresidente deportivo, reconocería tiempo después (como refleja Ànima de carrer, la biografía del delantero) que estuvo muy pendiente de aquel encuentro. "Lo tenía clarísimo. Si el Espanyol bajaba, le hubiera propuesto a Tamudo venir con nosotros. En aquel Barça de la explosión de Etoo, Ronaldinho... Raúl no habría sido uno más, sino una pieza clave", admite Sandro. Lo desconocido es qué hubiera contestado Tamudo, con el equipo de sus amores en Segunda. Valga como respuesta lo que opinó cuando el Juventus bajó a la Serie B: ensalzó la figura de Buffon por haberse quedado.
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Otra demostración de su extracción perica la vivió a los 13 años. Tras marcar 130 goles en una temporada con el Milán de Santa Coloma, de su localidad natal, ojeadores del Barcelona le convocaron a unas pruebas, que se dilataron por espacio de un año. Durante la semana acudía a Can Barça, y los fines de semana saciaba su sed competitiva con el Milán.
Un buen día el padre de Raúl, José, recibió la llamada de Josep Manel Casanova, coordinador del fútbol base españolista. Y visto el caso que le dispensaban los culés, Raúl tomó la iniciativa y fichó por el Espanyol. Su traspaso le costó a los pericos seis balones y un amistoso con el Milán. Una inversión que se ha visto amortizada con 112 goles ligueros y dos Copas.



