Primera | Zaragoza - Real Madrid

Zaragoza es la capital de la Liga

Juanfran se lesionó ayer. Beckham podrá jugar en La Romareda

<b>RECUPERADO. </b>Beckham dejó atrás su lesión de tobillo y viajó a Zaragoza, donde firmó muchos autógrafos.
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Para el Madrid no es una final. Es más importante y más difícil. Necesita ganar y el empate no es alternativa ni prolongación. Además, a diferencia de los encuentros que entregan copas, el partido se juega en campo contrario, en minoría de gritos y banderas. Y lo que lo hace aún más especial es que el rival no disputa el premio que persigue el Madrid, sino el suyo propio. El Zaragoza se juega Europa, con sus mares y montañas, con sus ríos y sus suecas. Ganar el cielo o abarcar un continente. De ese tamaño son los objetivos.

El resumen de las últimas horas favorece al Madrid. Sobre el papel. En el entrenamiento de ayer del Zaragoza, Juanfran se fracturó la clavícula. Que su ausencia es algo más que un contratiempo lo demuestra cómo se ha recibido la noticia: con preocupación, casi como un presagio. Sin Diogo, lesionado, Juanfran sostenía la única banda que le quedaba en pie al Zaragoza, la izquierda. Tal y como están las cosas, los laterales serán ocupados ahora por dos futbolistas que no son expertos en la demarcación: Chus Herrero y Zapater. El efecto sobre el sistema de Víctor, diseñado para abrirse desde los laterales, es demoledor y obliga al entrenador a improvisar soluciones que no es fácil imaginar. Ni Aimar ni D'Alessandro son jugadores de banda. Así que habrá que volar sin alas. Para completar el infortunio, se confirmó que Sergio García, afilado ex barcelonista, no se ha recuperado a tiempo. El nombre es infortunio; el apellido, problemas.

En el Madrid, la duda que rondaba se despejó positivamente: Beckham jugará. Aunque no se entrenó, no era difícil intuir que el inglés no se perdería un partido así por un simple esguince. Para tumbarlo hace falta munición de mayor calibre, aunque será bueno recordar que en otras ocasiones le pudo el ansia y se empeñó en jugar a pesar de no estar en perfectas condiciones. Su aportación es deportiva y espiritual, pues Beckham y sus asistencias simbolizan la remontada que nos ha conducido a este punto.

Once de gala. Con esa primera ventaja parte el Madrid. Mientras Víctor se habrá visto obligado a diseñar una estrategia en una noche, Capello contará con su equipo ideal, ese que incluye a Emerson y Diarra en el centro del campo. La contundencia de la pareja choca con la mayor fragilidad del dúo Piqué-Celades y descubre una de las claves: la guerra en el centro del campo. Allí se librarán dos batallas, por mandar y por jugar. De la capacidad de los centrocampistas para conectar con su línea de ataque dependerá el encuentro.

Tal vez si en algo coinciden Zaragoza y Madrid es en el talento de sus atacantes, en su facilidad para cortar defensas, primero, y tirotear porteros, después. La inspiración de los genios es otro de los factores decisivos. En principio, los goles estarán sujetos a los porcentajes de acierto de Diego Milito y Van Nistelrooy, al tiempo que sus intervenciones se verán condicionadas por su relación con la sección de ingenieros: D'Alessandro, Aimar, Robinho, Raúl, Beckham...

A los objetivos tangibles, el partido suma otros viejos alicientes, una lista de cuentas pendientes que han convertido estos duelos en espectáculos de primer nivel, de la final de Copa en Montjuïc, a la goleada en semifinales y su amago de remontada, pasando por la lesión de César o la cesión que nunca fue de De la Red. En el fondo, cada afrenta lo que significa es que el Zaragoza se ha empeñado en asaltar los territorios de la realeza. Por eso Europa es tan importante.

Todavía hay dos factores por evaluar: las consecuencias del parón liguero y el efecto de los transistores. Por un lado, el paréntesis provocado por las selecciones plantea el riesgo de haber perdido personalidad, concentración, furia. Por otra parte, la influencia de lo que suceda en otros campos puede actuar como un lastre o un reactor. Que nadie olvide que el Madrid puede proclamarse campeón hoy y el Zaragoza asegurar la UEFA.

Después de 37 partidos con sus aventuras y desventuras, después de un sinfín de peripecias, de fortuna, de infortunios y de árbitros, la Liga se juega esta noche y la última jornada es ciencia ficción. Que Dios reparta suerte, si es que queda algo todavía.

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