Se aleja el título
El Mallorca fue muy superior a su rival en el compluto global del encuentro. Palop salvó a su equipo de la derrota en varias ocasiones. Jonás, el mejor del encuentro, volvió loca a la defensa sevillista.


Se aleja el sueño sevillista. Siguiendo la tónica de una campeonato marcado por las continuas oportunidades desaprovechadas por los candidatos al título, el conjunto entrenado por Juande Ramos abandonó su imagen de equipo sólido y realizó uno de los peores encuentros de la temporada en el peor momento posible. Finalmente, la que debía ser jornada decisiva del campeonato dejó todo igual y con un claro favorito al título.
Los jugadores visitantes comenzaron el encuentro de forma timorata. Las primeras aproximaciones eran del conjunto local aunque sin intimidar. El Sevilla acusaba notablemente la presión de no poder fallar en esta ocasión histórica. El juego se desarrollaba mayoritariamente en campo visitante y el Sevilla no se parecía demasiado al conjunto que han sido durante todo el campeonato. La presión del Mallorca cuando el balón sobrepasaba la medular impedía a los de Juande encontrar una solución. En el minuto 7 llegó el primer aviso bermellón en un lanzamiento de Varela que salió desviado.
Dos minutos después el conjunto sevillista se vio obligado a cambiar su sistema por la lesión de Adriano, que había quedado tocado en el calentamiento. Más problemas para Juande. Su lugar fue ocupado por Escude, pasando Puerta a situarse como interior. El paso de los minutos pareció traer una mejoría en el juego visitante, en parte porque la entrada del defensa francés había frenado notablemente las internadas de Varela por la derecha. Aún así continuaban sin llegar las ocasiones. Sólo Luis Fabiano tuvo un balón en condiciones, pero su lanzamiento se marchó desviado.
El Mallorca seguía en tanto a lo suyo. Juego rápido, guiado siempre por un reformado Ibagaza, al que la insularidad le viene bien, y utilizando constantemente las bandas, especialmente la izquierda, donde Jonás estaba muy activo. Un centro del argentino provocó las protestas del público, que pedía penalti en el despeje de Javi Navarro. Nada punible. Por si fuera poco, al acoso balear se sumó un Arango desaparecido hasta el momento. En dos minutos, dos lanzamientos suyos pusieron el corazón en un puño a más de uno.
Se había cumplido ya la primera media hora de juego cuando entraron en escena los grandes invitados de una jornada como la de hoy, los transistores. Primero con el gol de Tamudo en el Camp Nou, y luego con el de Milito en la Romareda. En dos minutos el Sevilla tenía todo a favor para ponerse líder. Sólo faltaba que sobre el césped del Ono Stadi los jugadores se pusieran las pilas, pero parecía que no sólo la grada tenía centrada parte de su atención en otros campos. Justo antes del descanso, Palop derriba fuera del área a Jonás. Amarilla, no era ocasión manifiesta. Lo mejor para el Sevilla en esta primera parte fue la llegada del descanso.
El Sevilla ni supo, ni pudo
El comienzo de la segunda parte fue eléctrico. A los cuatro minutos Navarro se interna por la izquierda, llega hasta la línea de fondo y pone el pase de la muerte. No hubo rematador. El Sevilla sale vivo. Juande había dado entrada a Maresca para intentar tener más el balón, pero los resultados eran escasos. Jonás, el mejor del encuentro de lejos, e Ibagaza seguían haciendo de las suyas. En el minuto ocho de nuevo los sevillistas se quedan al borde del infarto. Un lanzamiento de Varela da en la mano de Dragutinovic y despista a Palop. El esférico se marcha fuera por poco.
El Mallorca ponía la quinta. Bien a la contra, bien tras jugada elaborada, cada llegada de los locales se transformaba en una acción de peligro. En el minuto 10 un nuevo susto. Gran pase de Ibagaza a Varela, cuyo disparo es rechazado con problemas por Palop. Para colmo, las noticias desde otros campos no eran halagüeñas. El Sevilla estaba perdiendo el tren de la Liga por momentos. Juande reaccionaba dando entrada a Chevantón en lugar de Javi Navarro. La valentía no se le podría discutir independientemente del resultado final.
El aumento de efectivos parecía ir dando resultado con el paso de los minutos y el Sevilla iba teniendo un mayor control del juego, y en el minuto 17 el conjunto andaluz pudo adelantarse en el marcador. Alves pone un gran balón a Maresca, el italiano deja pasar el balón y Puerta, después de un regate dentro del área, estrella el balón contra un inconmensurable Moyá. Era la primera ocasión clara del Sevilla en todo el encuentro, y viendo como se desarrollaba el encuentro, podía acordarse mucho al final del encuentro de la ocasión errada.
El partido comenzó a cambiar a partir de ese momento. Al Mallorca comenzaron a faltarle las fuerzas después de una intensísima primera parte, y sus salidas ya no eran tan veloces. El conjunto de Manzano entregaba poco a poco la posesión al rival, pero seguían sin aparecer las ideas para romper el muro defensivo local. Todo parecía indicar que cada vez el dominio sevillista iría en aumento, y que cada vez Moyá tendría más trabajo. Pero nuevamente el encuentro dio un giro inesperado. Jonás, que seguía siendo un incordio constante para la defensa rival, se marcha de Drago y es derribado por el serbio, que ya tenía una amarilla y abandona el campo antes de tiempo.
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No pareció afectarle en exceso al Sevilla la expulsión. Con diez o con seis, no le quedaba otra que buscar la portería rival si no quería desperdiciar la oportunidad que le estaba brindando este rocambolesco campeonato. El Mallorca estaba ya entregado, a la espera de un despiste defensivo para poder pillar al rival en una contra. Y el Sevilla, a la desesperada. Ahora sí, comenzaron a llegar las ocasiones para el Sevilla. A cinco minutos del final, Maresca engancha un balón en la frontal del área, pero su potente disparo se marcha fuera por poco con Moyá haciendo la estatua.
El tiempo se agotaba y de nuevo los transistores traían buenas noticias. Los empates del Camp Nou y la Romareda hacían que un gol del Sevilla pusiera la Liga patas arriba. Los jugadores, conscientes de la situación se volcaron en estos últimos minutos, pero el partido ya estaba visto para sentencia. Y aún pudo ser peor si Trejo, sólo ante Palop, acierta con el remate en la última jugada del encuentro. El Sevilla, seguramente el equipo que mejor fútbol ha hecho a lo largo del campeonato, no pudo con la presión. La Liga se pone ahora más difícil todavía.



