Jorge Valdano

"Aimar juega el fútbol que Víctor Fernández piensa"

Valdano palpita el apasionante duelo del sábado: "Ni hubo ni habrá otro más trascendente en toda la Liga". Y advierte razones sociológicas que explican la final de Copa de 2004.

Jorge Valdano
Javier Hernández
Redactor en el Diario AS desde 1992. Presentador, narrador y comentarista de Turf en TVE durante 16 años (2005-2021). Autor del libro 'Atleti somos nosotros'.
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El Madrid se juega la Liga en casa del Zaragoza, el equipo que acabó con los Galácticos y que ha llevado al club a una travesía por el desierto que dura tres años... El desenlace no puede ser más teatral.

No hubo ni habrá partido más trascendente en este campeonato, es un privilegio que sólo se podrá vivir en La Romareda y que no me pienso perder (asistirá al estadio como comentarista de La Sexta). Llegan dos equipos exigidos hasta el límite, que se lo juegan todo en 90 minutos, y esa necesidad extrema llena de atractivo el choque. No hay nada que afee más el fútbol que la posibilidad de que se especule y aquí nadie podrá hacerlo. Será un duelo espectacular, de los que dignifica un campeonato.

¿Le afectó tanto al Real Madrid la derrota en la final de Montjuïc como se ha interpretado desde fuera?

No creo que fuera la causa concreta. Desde el punto de vista deportivo, hubo una mala planificación de la plantilla evidente, con escasa capacidad de rotación y sin la posibilidad de que los futbolistas principales llegaran en el mejor momento al tramo decisivo. Pero también se le pueden encontrar razones sociológicas a este proceso.

¿Sociológicas?

Apenas una semana antes del partido, Madrid fue sacudida por la violencia terrorista en un atentado demoledor. La ciudad vivió afectadísima durante un tiempo y cualquier otra actividad quedó minimizada, sin ningún peso ante la magnitud de la tragedia.

¿En serio el suceso fue capaz de afectar el desarrollo del encuentro?

Hay datos que demuestran que, al menos, pudo tener cierta influencia. Todos los equipos de Nueva York que participan en las grandes ligas deportivas estadounidenses entraron en una profunda crisis de resultados después del desastre de las Torres Gemelas el 11-S.

Interpretaciones al margen, es evidente que nada es igual desde marzo de 2004.

El Madrid ha vivido un cambio radical. Aquella derrota llegó poco antes de unas elecciones, que sirvieron para la reelección de Florentino Pérez, y ahí varió la dirección deportiva, la institucional... Podría decirse que se cambió el modelo e incluso ahora, ya con otro presidente y ante la posibilidad nada lejana de alcanzar un título, se vive una sensación difícil. Da la sensación de que un resultado positivo este sábado salvaría a Capello y que uno negativo lo condenaría.

Con todo y pese a cualquier pronóstico que hubiera podido hacerse hace tres meses, hoy son líderes y, por tanto, los principales candidatos a ser campeones. Aunque sólo sea por medio metro de ventaja...

Sí. La distancia puede ser esa: medio metro. Y, además, no sería extraño que fuese suficiente.

¿No le da opciones al Zaragoza en este desafío?

Claro que sí. Y más en La Romareda, donde es capaz de sostener durante más tiempo su mejor versión. Puede haber llegado un poco afectado por el cansancio a este final del torneo, pero tiene potencial futbolístico suficiente y jugadores con carácter.

El vestuario manda cada día mensajes de esperanza, pero el equipo de Capello llega lanzado, izando la bandera del estado de ánimo que usted siempre ha sostenido.

El principal problema para el Zaragoza será aguantar la terrible exigencia a la que somete este Madrid, el rival más fuerte hoy en día en lo físico, en lo mental y, seguramente, también en lo táctico. Es más camaleónico que ninguno: puede jugar con uno o con dos delanteros, acumular efectivos en el medio o ensanchar el campo, ser áspero o delicado en la zona de creación... Tiene multitud de variantes según el partido y, lo más importante, según el momento del mismo.

¿Por cuál cree que apostará de inicio el técnico italiano?

Es difícil saberlo, aunque es posible que abrillante el once con el paso de los minutos.

Otro cabo que ataría el destino: Gabi Milito podría jugar su último encuentro con la camiseta aragonesa ante su afición contra el Madrid, precisamente.

Me alegro mucho de cómo le está yendo en el Zaragoza, de su evolución, de su salud... Con el tiempo, he ido creyendo que el único que quería que fichara por el Madrid era yo. Además de él, como es obvio.

La Juventus lo quiere de manera decidida, él sabe lo que significa poder jugar en una institución así, su agente insinúa que puede haberse acabado un ciclo tras cuatro años en la capital aragonesa...

A mí me daría mucha lástima que se fuera del fútbol español. Milito es un jugador de una jerarquía extraordinaria, que le da prestigio y calidad a la Liga. Si mi deseo vale de algo, ojalá no se vaya.

¿Crespo heredó su apodo y Diego Milito sus genes?

Diego me recuerda a mí jugando más que lo ha hecho ningún otro futbolista desde que me retiré. Es un delantero de toda la cancha y el Calcio lo hizo más concreto ante la portería. El Zaragoza tuvo la habilidad de verlo y ahora disfruta de su madurez.

El martes ya fue titular con Argentina.

Nos parecemos hasta en la evolución. Yo llegué al Madrid con 29 años y creo que él aún no tiene 28... Su carrera está bien cimentada y hay tiempo para todo.

Usted dejó de dirigir al Valencia poco antes de que llegara Aimar de River. ¿Se perdió una alegría como técnico?

Pablo marca la manera de jugar de un equipo. Es un futbolista excelente perseguido ahora por la amenaza de la discontinuidad. No hay nada peor para un profesional que verse salpicado por lesiones que te cortan el ritmo y te sacan la confianza. Si tuviera la fortuna de Batistuta, que estuvo más de una década sin sufrir siquiera una gripe, todo sería más fácil.

¿Ha sido un buen impulso para el nuevo Zaragoza de Agapito Iglesias?

Desde luego. Aimar juega el fútbol que Víctor piensa y esa comunión facilita las cosas.

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¿Qué le ha podido faltar al Zaragoza para pelear la Liga de Campeones hasta el final?

Hay que ser pacientes. Por lo que sé, el club está en el primer año de los tres o cuatro necesarios para crecer y ya lucha por Europa. Este año le ha faltado regularidad, sostener su nivel más de medio partido, pero cuesta mantener la creatividad, que es lo que quiere el conjunto aragonés. Quizá un sistema más contenido acorte los riesgos, pero la propuesta también cuenta. Se ganan adeptos para la causa: yo siempre compro sus partidos en taquilla.

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