"Ganar al Barça no sería ningún desastre nacional"
Dani se lanzó hacia el derbi en el exitoso Aplec de peñas de Roses


Fueron más de ocho horas de intenso españolismo las que ayer se vivieron en Roses, en el marco de la 17ª edición del Aplec de peñas del Espanyol, organizado por la Penya Espanyolista Alt Empordà-Cap de Creus. Exitazo de público (900 personas) y euforia sólo comparable a la que se habría producido si la victoria moral en Glasgow se hubiera visto reconfortada con el resultado definitivo en la final. Pero la Copa UEFA es un asunto casi olvidado para el españolismo, que en Roses confirmó que ha sabido pasar página y estar más unido que nunca. La mejor manera para desechar tristezas pasadas es afrontar con ilusión el futuro, y eso se traduce en los deseos de triunfar de una vez por todas, un cuarto de siglo después, en el derbi del próximo sábado en el Camp Nou.
Muchos fueron los directivos que ayer se apiñaron en esa dirección, en un día que verdaderamente fue de vino y Roses. Pedro Tomás, Antonio Martín, José Luis Morlanes, Joan Collet, Enrique Beltrán, Josep Ramió, Jaime Martínez, Ramon Rius... todos acudieron en representación del club. Pero el que más alzó la voz, y de forma unidireccional hacia Can Barça, fue el presidente, Dani Sánchez Llibre, al que se le preguntó sobre la posibilidad de que los pericos puedan arrebatar el título de Liga a los culés. "Que nadie piense que puede pasar algo por culpa del Espanyol. Nosotros saldremos a hacer nuestro trabajo, a sumar los tres puntos. Si ganamos al Barcelona no se va a producir ninguna debacle, ningún desastre nacional", sentenció de forma sarcástica, ante la atenta mirada de Carles Páramo, alcalde de Roses, y Joan Pujol, el esforzado presidente de la peña anfitriona.
Ronaldinho da igual.
Dani, orgulloso de sus futbolistas, también aseguró que la aparición o no de Ronaldinho tendrá una importancia relativa, "porque nosotros también tenemos bajas, como Zabaleta o David". Asimismo, abundó en que el Espanyol no dará ninguna concesión a su adversario ciudadano: "Claro que existe la rivalidad deportiva. No conozco a ningún perico que quiera que perdamos el sábado para darle a otros la Liga. Además, el año pasado fuimos al Camp Nou con el agua al cuello (y con el Barça campeón) y nadie esperaba que nos regalasen los puntos. Recuerdo que perdimos, y que nos acabamos salvando en el 92' del último partido". Tras el aviso a navegantes, aseguró que "como siempre que jugamos fuera, me conformaría con ganar 0-1" y se propuso el reto "de sumar los seis puntos que quedan para quedar cuanto más arriba en la tabla, mejor".
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Porras al margen, el presidente pasó casi de puntillas por el otro derbi, el de mañana, admitiendo que "la Copa Catalunya ha perdido encanto por las fechas, ya que lo ideal sería que todos los equipos pudieran sacar su alineación de gala". Asimismo, confirmó que no podrá asistir a ninguno de los dos enfrentamientos de esta semana con el Barça "porque el martes me voy fuera por motivos profesionales". Hoy mismo deberá afrontar el juicio por la frustrada junta del 1 de diciembre de 2005. El caso es que sus viajes programados enlazan casualmente con la siguiente frase que lanzó: "Las relaciones con la directiva del Barça no son ni buenas ni malas, simplemente no existen".
Al margen de la tramuntana dialéctica de Dani, el Aplec contó con todo: desayuno, cercavila con gigantes, actuaciones de ballet y habaneras, paseo en catamarán, tren y el apoteósico almuerzo, cuya paella nada tuvo que envidiar a las del vecino Bulli de Ferran Adrià. Sant Cugat espera en 2008.



