Un patoso provoca un 0-3 de Suecia en Dinamarca
El partido iba 3-3 en el 88. El árbitro pitó penalti contra los locales. Saltó un agresor y el partido se suspendió

El árbitro alemán Herbert Fandel decidió suspender el Dinamarca-Suecia tras ser agredido por un espectador en el minuto 89 de partido. En ese momento, el marcador registraba un empate a tres goles que, a falta de una investigación y de la decisión final, debe ser revocado por la UEFA en los próximos días. Según la reglamentación y los precedentes con que cuenta el organismo europeo, la victoria se concedería a Suecia por 0-3, con lo que los amarillos encabezarán el grupo F y darán un paso importantísimo hacia la clasifi cación para la Eurocopa de Austria y Suiza. El resultado no se computará en la tabla hasta que no sea oficial.
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El caos se desencadenó en el minuto 88, cuando el sevillista Poulsen propinó un puñetazo en el estómago a Rosenberg mientras la pelota estaba en acción y ambos se encontraban dentro del área. Rosenberg cayó al suelo y Fandel detuvo el juego. Tras consultar con su asistente, el árbitro decretó penalti y expulsión de Poulsen. Segundos más tarde, un espectador saltó al terreno de juego y trató de agredir a Fandel, que esquivó un puñetazo y fue ayudado por el danés Gravgaard a zafarse del agresor. La Policía se llevó al desalmado, pero Fandel optó por marcharse al vestuario con sus asistentes. Tras consultar con el delegado de la FIFA y los capitanes de ambos equipos, el colegiado decidió la suspensión del encuentro y un rumor corrió rápidamente por Parken Stadion de Copenhague: que el delegado de la UEFA había concedido ya la victoria a Suecia. La locura llegó hasta un empleado del estadio, que colocó el 0-3 en el marcador electrónico. Minutos más tarde, la Prensa y las páginas webs oficiales de ambos países se habían hecho eco de la falsa noticia, porque será la UEFA la que deba pronunciarse en los próximos días.
Pena de partido. "Lo siento mucho, pero sólo me responsabilizo de mi puñetazo, no de lo que ocurrió después", declaraba Poulsen tras un encuentro que hasta su triste desenlace había sido apasionante, todo un canto al fútbol de ataque. El inspirado Elmander logró un doblete y, a la media hora, Suecia dominaba ya tres goles arriba. Empujada por la fe de su público, Dinamarca se tiró de cabeza al ataque, fue capaz de empatar un 0-3 y llegó a acariciar el cuarto tanto. Pero la cafrada de un espectador patoso le hará ahora desandar ese esforzado camino en los despachos.



