La cantera vivió un año muy flojo y convulso
Los resultados han sido malos y jugadores importantes del fútbol base quieren marcharse. Amorrortu aún no ha aportado nada y el club quiere seguir apostando por él. Entre unas cosas otras, el primer equipo apenas ha podido contar, sólo para entrenar, con jugadores del filial.


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El fútbol base del Atlético ha vivido un año bastante desastroso. La llegada de José María Amorrortu no ha servido para mejorar los resultados del fútbol de cantera rojiblanco. El filial se salvó en la última jornada, el Tercera también pasó apuros y en los juveniles fueron más noticias el desencanto de jugadores importantes en la categoría que los propios resultados. Futbolistas que están llamados a ser alguien en el club quieren irse y algunos técnicos no comulgan con las nuevas ideas de Amorrortu.
A medida que se vio que el B podía descender, fue aumentando en el club la preocupación ante el hecho de no tener un conjunto filial en el fútbol profesional. El Atlético llegó incluso a contactar con Ruiz y Seseña para paliar el mal, pero una buena racha de resultados del B frenó la crisis. Gil Marín sigue confiando en Amorrortu (firmó por cuatro años), pero a los dos nombres anteriores se unen el de Pantic (Cerezo le quiere en el fútbol base) como futuribles en la cantera rojiblanca. Amorrortu ha tenido problemas con técnicos de la casa y muchas medidas suyas no han gustado: se recortaron gastos y personal... Conclusión: al primer equipo apenas subió nadie. La cantera ha pasado por un año de transición.



