Pandiani acabó 'su' año
Se lesionó en el calentamiento. El Espanyol, a la final


Poco se puede relatar de un partido en el que la noticia se produce antes del comienzo. En el calentamiento, Walter Pandiani se rompió realizando un ejercicio (el doctor Miguel Cervera diagnóstico una lesión muscular de grado 2 en el tríceps sural de la pierna izquierda): baja para tres o cuatro semanas. Fin a una temporada excelente para el uruguayo, en la que fue el pichichi de la UEFA (11 tantos) y cumplió su promesa de anotar 18 goles en toda la temporada. ¿Irrepetible?
A este contratiempo se le unió el desenlace de un encuentro tedioso. De nuevo, como si el destino le jugase una mala pasada al Espanyol, los penaltis se cruzaron en el camino perico hacia la final de la Copa Catalunya. Pero esta vez -sin menospreciar la competición, ¿por qué no corrió el equipo la misma suerte en Glasgow?- el Espanyol fue más efectivo que su rival, en este caso el Lleida. Todos hubiesen cambiado por el final de ayer el vivido el 16 de mayo sobre el césped de Handem Park.
Pero antes de eso, ambos equipos contribuyeron a negar al espectáculo. Posiblemente un gol temprano hubiese convertido el respeto en descaro, y Lleida y Espanyol habrían protagonizado entonces un encuentro alegre, copero y con goles. Es lo que se puede esperar de un pequeño, como lo es el conjunto local, y de un equipo joven y atrevido, como lo fue el Baby Espanyol de ayer. Pero ni unos ni otros estuvieron acertados en las escasas ocasiones de las que dispusieron en la primera parte. La más clara y, a la vez la más bella por su elaboración, la tuvieron los pericos en el minuto 12, cuando Julián inició el galope y finalizó Pedraza con un remate poco atinado, después de un buen centro con la izquierda del correcaminos De Pablos.
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Estuvo mejor el Espanyol en los primeros 45 minutos. La mezcla de juventud y veteranía dio como resultado un cóctel sabroso, aunque sólo De Pablos demostró solvencia en el uno contra uno. Suyas fueron las acciones más peligrosas, pero el partido se fue disipando entre el ambiente desangelado de las gradas y la poca trascendencia que le dieron ambos conjuntos.
Valverde retocó el equipo. Ángel, perdido en la primera parte por la derecha, estuvo más guerrero en el centro, pero el Lleida se creció poco a poco. Keko tuvo el 1-0 nada más comenzar el segundo acto, aprovechando un sesteo de la defensa perica. Pero los ilerdenses, abanderados por un juego anárquico, se toparon primero con Gorka y luego con un sensacional Biel. Pasaron los minutos y al Camp d'Esports lo invadió un hedor a penaltis. El Espanyol se topaba otra vez con la cruz de Glasgow. Pero aquí salió victorioso y se metió en su segunda final de la temporada. Espera el Barça, con permiso del Nàstic.



