Primera | Real Madrid-Deportivo

Otro duelo sin margen de error para el Madrid

Capello apuesta por Gago de titular. El Depor defiende el orgullo

<b>TRES HORAS TARDE. </b>El Deportivo aterrizó en Madrid con casi tres horas de retraso. Llegaron al hotel a las once y cuarto de la noche.
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No se juega nada el Deportivo, solemos decir eso, incluso lo pensamos de veras. Pero no es cierto en absoluto. Independientemente de otras motivaciones paralelas, que al final son las motivaciones de otros, el Depor se juega algo tan simple y tan complejo como vencer. Y eso no es poco, es mucho. Es todo. Porque hablamos del estímulo que mueve la competición deportiva de élite y de barrio, las Copas de Europa y hasta los partidos de solteros contra casados. La pasión, en general. La disputa. Y del deporte podríamos pasar a las partidas de cartas o al parchís. Incluso al amor, si me apuran. Pretendo decir que nadie se deja, que nadie afronta el juego inclinado hacia la derrota, quizá porque frente a un desafío cualquiera resulta muy fácil encontrar motivos para defender el orgullo, esos humos que no caben en un maletín.

Primas.

Por otro lado, algún día deberían entender los futbolistas que las primas a terceros, en el fondo y en la forma, los señalan a ellos como un colectivo interesado que sólo se atiene a las razones del dinero. No debemos olvidar que las primas nacen de la presunción de que un futbolista corre más cuanto más dinero se le ofrece. Por eso, quienes se dejan seducir por la idea y muestran su disposición a aceptar el regalo no hacen otra que confirmar la sospecha que ya nos rondaba: ser rico no aplaca la codicia, al contrario.

No obstante, reconociendo el efecto seductor del dinero, existe, créanlo o no, un estímulo mayor, un implacable desencadenante de sorpresas y victorias: el menosprecio. Precisamente, eso fue lo que picó las espuelas al Madrid y le hizo cabalgar hasta donde se encuentra ahora, en el liderato. Ofendido por ese desafecto estuvo el Espanyol cerca de ganar en el Bernabéu, donde antes vencieron otros menospreciados como el Recreativo, el Levante o el Celta. Creo que por esos callejones se juega el partido de esta tarde.

En otro orden de cosas, Capello aprovechó su intervención en las vísperas para negar la suerte como justificación del éxito. "No es flor, es corazón", señaló el italiano, y firmó una frase que valdría como lema de la Federación Italiana de Fútbol y otros deportes. Es evidente que Capello se siente ahora mismo en la proa del barco con los brazos abiertos y los rizos al viento, pero cuando niega la fortuna no debería olvidar el nombre de la película y la suerte que corrió el protagonista. Precaución es la palabra.

Por lo que se refiere al equipo, el entrenador admitió que volverá a contar con Gago, pese a la recuperación de Emerson. Así, respecto al once que derrotó al Recreativo no hay más duda que el nombre del lateral derecho: Miguel Torres o Cicinho. Soltarse la melena o jugar con coleta. El Madrid, lo recuerdo, sólo ha perdido un partido de los últimos 14 (Santander), con nueve victorias y cuatro empates. En el Bernabéu, donde han volado 17 puntos, el equipo acumula cinco victorias consecutivas.

La racha del Deportivo no es nada esplendorosa. Suma cuatro partidos sin vencer y sólo puede presumir de dos victorias lejos de Riazor (Villarreal y Anoeta). Sumido en una crisis deportiva e institucional, quizá lo más peligroso del equipo de Caparrós sea Caparrós mismo, su capacidad para revolverse y renacer. Más allá de los nombres que saltarán al campo, está su espíritu.

Sobre el papel, la diferencia de recursos inclina cualquier pronóstico del lado del Madrid. La capacidad realizadora es uno de los argumentos. Van Nistelrooy suma 22 goles y Arizmendi, cinco. Los blancos han marcado 58 tantos y los deportivistas 26. No obstante, el entramado defensivo de Caparrós es el que mantiene a flote el equipo. De hecho, hasta en once partidos el Deportivo ha mantenido su portería a cero. Dudú también ha colaborado con sus plegarias: 18 remates enemigos se han estrellado contra sus maderas de la suerte.

Para los supersticiosos queda la sombra del Centenariazo, aquella victoria del Deportivo en la Copa del Rey 2002 que aguó la fiesta madridista. Una muestra más de que el Santiago Bernabéu es un estadio altamente propicio para los coruñeses, pues allí han ganado dos Copas del Rey y una Supercopa de España. Esta historia es diferente. Trata sobre el orgullo y el corazón.

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