Rufete

"La cantera perica es la excepción en España"

Hoy se cumplen once años exactos del debut de Rufete. Ha jugado en Barça, Toledo, Mallorca, Málaga, Valencia y Espanyol. Ya es un clásico.

Rufete
Abraham Martínez
Redacción AS
Redactor de Diario AS desde 2010. Cubre la información del Celta y del resto de la actualidad deportiva en el sur de Galicia. Le encanta ver y escribir de todos los deportes, y también locutarlos. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago. Se defiende en francés, inglés y portugués. Obtuvo títulos oficiales que así lo acreditan.
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Hoy se cumplen once años de su debut en Primera. ¿Los ha digerido bien?

¡Madre mía! Once años ya... pero aún me quedan muchos de buen fútbol, no me queráis retirar tan pronto... (risas). Ha pasado todo muy rápido, la verdad.

¿Qué recuerda del primer día?

Debuté en Riazor, un buen campo para un estreno, con aquel Deportivo que estaba de moda en esa época. Rexach era mi entrenador y me dijo que saliera a disfrutar. Lo que más me marcó fue el ambiente en las gradas, pues no se puede comparar a lo vivido hasta aquel día. Es especial un debut en Primera. Es cumplir el sueño de niño.

Y el debut fue de azulgrana. ¿Cuándo llegó a La Masia?

Jugaba en Alicante y en las categorías inferiores de la Selección española. Con 15 años me fichó el Barcelona y debuté con 19.

Se formó en el Barça, pero triunfó fuera, al igual que muchos otros jugadores. ¿Cómo fue su caso?

Había estado una temporada casi sin jugar y tomé la decisión de irme cedido. Estuve en el Toledo y en Mallorca, pero la suerte me sonrió cuando llegué al Málaga. Logramos un ascenso, un éxito en la ciudad, y completamos dos temporadas muy buenas en Primera.

¿La Ley Bosman le obligó a irse cedido?

Se exageró con esa ley. Creo que si las canteras vivieron un momento de crisis fue por la falta de valentía de algunos entrenadores.

En este sentido, el Espanyol rompe con esa falta de valentía.

Es la excepción que confirma la regla. Muchos equipos deberían fijarse, porque aparte de confiar en el fútbol base, hay resultados detrás, como esta final de la UEFA.

Pero antes de eso, me decía que lo pasó genial en Málaga. ¿Cuál era el secreto de aquel equipo?

Me recuerda mucho al Espanyol de ahora. Jugadores jóvenes, valientes y con hambre por hacer cosas. Había proyección y el entrenador nos dio confianza. Aparte jugábamos bien, y rompíamos con el tópico de que los equipos modestos no podían tener un juego atractivo.

Pero aquel Málaga lo desmantelaron rápido y usted fichó por el Valencia. ¿Tenía más novias?

Cuando un equipo grande se fija en ti, es normal que haya otros detrás. Se habló del Atlético, Sevilla, incluso el Barcelona, aunque el Valencia hizo la apuesta más firme y acerté en la decisión. Incluso el presidente del Málaga se portó muy bien conmigo y facilitó las cosas. Sabía que debía seguir creciendo.

Pero Valencia fue su tierra prometida.

Fueron cinco excelentes temporadas. Me quedo con el éxito y la fama que conseguimos. Esa generación fue irrepetible y hay mucho trabajo detrás.

Y en Montjuïc nos quedamos...

Me he involucrado muchísimo en el Espanyol desde el primer día. Dije nada más llegar que el objetivo era ser competitivo, y creo que lo hemos conseguido. Ahora es necesario que todo el club sea capaz de dar el salto para que esto se convierta en una costumbre, aunque es algo complicado. Hay que aprovechar esta oportunidad.

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Glasgow como punto de inflexión.

Sí. La gente se sintió orgullosa del equipo. Lo tuvimos cerca, pero al final nos sentimos todos tan vacíos... Fue apoteósico, de todas formas. La gente se levantó del sofá.

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