David de Gea

"Siempre me han llamado Van der Sar porque parezco guiri"

Espigado es la palabra que mejor define a De Gea. El portero del Atlético de Madrid está haciendo un Europeo soberbio y detuvo el penalti decisivo en las semifinales ante Bélgica. Modesto, sin representante "de momento" y "alucinado" por convivir con compañeros como el mediático Bojan, el guardameta de la Sub-17 afronta con ilusión la final de mañana. De momento, espera "no tener nervios".

David de Gea
Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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David, ¿nos hace un repaso de su llegada al Atlético?

Empecé a jugar al fútbol a los cuatro años, en la Escuela Casarrubuelos de Illescas, mi pueblo. Allí estuve toda mi vida hasta que en un partido de Liga me vio Diego, el que fuera gran portero del Atlético, y me propuso que me fuese a entrenar una semana con ellos a Madrid. Estuve allí, les debí gustar y me dijeron que si quería quedarme. Acepté, claro.

¿Cómo le fueron las cosas en sus principios en el Atlético?

Muy mal, nada más comenzar tuve una lesión grave, un desplazamiento de rótula, y me pasé un año prácticamente sin jugar. Era la temporada del Cadete B. Estuve casi el año entero en blanco. Yo pensaba que me echaban, porque cuando me recuperé y pude volver a jugar recaí.

¿Es duro tener tantas ganas y que una lesión casi estropee todo?

Te fortaleces en esos momentos, pero yo además tuve el gran apoyo de Diego, el entrenador de porteros. Estaba echo polvo y él siguió confiando en mí. Ha sido el mejor entrenador que he tenido nunca. Fue importante también que viviera en mi casa, en Illescas, con mi familia y no en una residencia. Aún sigo viviendo allí. Eso implica hacer cada día 50 kilómetros de ida y otros 50 de vuelta para ir a entrenar, pero no me importa.

Una vez superada la lesión, ha demostrado su calidad...

Sobre todo este año me he encontrado bien. Nos hemos ido alternando en la portería el otro guardameta y yo y hemos sido terceros en Liga Nacional, que no está mal, aunque podríamos haber ganado la Liga.

¿Al no jugar ni siquiera al máximo nivel de juveniles, la División de Honor, qué siente al estar rodeado de jugadores que ya han entrenado con los primeros equipos de sus clubes o incluso debutado, como Bojan?

Es un orgullo estar rodeado de ellos. Me dio una inmensa alegría cuando me convocaron para la Selección y estoy muy contento de poder estar aquí junto a estos fenómenos.

¿Se ve algún día defendiendo la portería atlética en el Vicente Calderón?

Es difícil, pero voy a seguir luchando por poder lograrlo algún día. En mi familia la mayoría de la gente es del Atlético, aunque mi padre, al ser de Alicante, es del Elche. A mí también me tira un poco el Elche, pero porque lo he mamado así desde pequeño. También el Atlético, por supuesto.

¿Sabe que algunos dicen que tiene un imán, pues todos los balones le van a usted de una u otra forma?

(Risas). Para ser portero hay que ser bueno, pero también tener cierta dosis de suerte. A mí de siempre me han llamado Van der Sar. Me lo pusieron en un campus al que acudí con el Atlético y aún hoy me lo sigue llamando bastante gente. También me conocen como el ruso, porque dicen que parezco guiri. Y eso que ni mi madre ni mi padre son rubios.

El caso es que ha sido clave para que España esté ahí. ¿Y ahora?

Ahora a ganar la final. Ya que estamos aquí vamos a ir a por ella. Hemos tenido suerte de poder disputarla, porque ante Bélgica pensaba que estábamos fuera.

¿Qué se le pasó por la cabeza en la tanda de penaltis?

Estaba tranquilo, sabía que alguno tenían que fallar. España me dijo que conservara la serenidad y me aconsejó hacia dónde tirarme. En esos momentos pensaba en mi madre y en mi familia. Y también que si paraba algún penalti me convertiría en el héroe del equipo. Por fortuna, así fue y estamos en la final.

Y paró el último, el decisivo, aunque fuera con la cara.

Sí, me dio en la cara, pero da igual. La cosa era pararlo, daba igual con qué parte del cuerpo.

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¿Sabe cuál fue la última generación que ganó este título?

(Duda, trata de recordar...). Creo que la de Fernando Torres. Ellos lo lograron y nosotros también lo haremos. Es mi primera gran final, pero intentaré estar tranquilo.

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