La otra réplica de Messi a Maradona complica al Madrid
Los dos puntos de ventaja del Barcelona sobre el Real Madrid se pueden localizar en el gol que marcó Messi a los blancos en el minuto 90 del último clásico jugado en el Camp Nou. Ese tanto no sólo salvó al Barça. También fue un calco del que marcó Maradona a Bélgica en México 86.

Los dos puntos de ventaja que disfruta el Barcelona sobre el Real Madrid se pueden localizar en muchos lugares, en diferentes oportunidades perdidas y en diversos goles encajados. Sin embargo, ese par de puntos señala y señalará un instante concreto de un partido determinado: el que disputó el Madrid en el Camp Nou el pasado 10 de marzo. Entonces, sobre el filo del minuto 90, Messi penetró en la defensa del Real Madrid como un punzón en el hielo, con la misma violencia e idéntico estropicio. Su magnífico gol, que rajó el escudo de su rival justo por el centro, impidió una victoria madridista que parecía cantada y merecida.
Sin embargo, aquello fue más que un gran gol. Hoy, a falta de cinco jornadas para el final del campeonato, se calibran mejor los dos puntos que volaron aquella noche en el suspiro final del partido. De contar con ellos, el Madrid sería líder y estaríamos hablando ahora mismo de otra Liga y otro mundo.
El secreto. La convulsión del clásico y el estruendo de su desenlace hicieron que pocos advirtieran que el gol de Messi fue la primera réplica de una obra de arte firmada por Diego Armando Maradona. Sí, antes de calcar contra el Getafe el histórico eslálom del Pelusa contra Inglaterra, Messi copió contra el Madrid el gol que consiguió el barrilete cósmico frente a Bélgica, en una de las semifinales de México 86. Por cierto, el cuarto mejor tanto conseguido en un Mundial, según una encuesta de la FIFA (que declaró ganador el gol contra los ingleses).
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Aquella tarde de hace 21 años, en el estadio Azteca y ante 114.000 espectadores, Maradona sentenció el pase a la final en el minuto 63. Diego, que ya había adelantado a Argentina en el marcador, tomó el balón de Cuciuffo, al que convirtió en asistente y en inmortal, y se coló entre una manifestación de belgas a los que trató como si fueran los conos de un circuito. Enfrentado por fin a Pfaff, Maradona resolvió la cuestión con un cañonazo de zurdo mosqueado. Igual que hizo Messi después.
Ya lo ven. Para completar la trilogía de Maradona, a Messi sólo le queda marcar con la mano de Dios (la que tapó los ojos del árbitro). También falta que su tercer gol al Madrid sea reconocido como pieza de valor incalculable. De momento, vale dos puntos. De oro.



