Copa del Rey | Getafe - Barcelona

Getafe planea el milagro ante un Barça sin Messi

Rijkaard reserva al argentino y Schuster saldrá a por todas

<b>EXPECTACIÓN. </b>Muchos seguidores pidieron autógrafos a Ronaldinho a su llegada al hotel en el que se aloja el Barça en Madrid.
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Hay pocas cosas tan contagiosas como la ilusi la desilusión, quizá, pero obviaremos el lado oscuro de la vida. Si nos orientamos hacia los valores positivos, descubrimos que basta con que alguien se manifieste decididamente en favor de una esperanza improbable, y la publicite, para que el sector de los optimistas se movilice a su alrededor. Y ese viento que promete un mundo mejor anima a otros que tenían dudas o frío, incluso a ciertos pesimistas y hasta a personas de reconocida sensatez. Lo más sorprendente es que en algunos casos, pocos, la esperanza se hace carne o copa (o ambas) y el sueño toma el cuerpo que esperabas acariciar.

Los ejemplos en el deporte son numerosos y de rabiosa actualidad. Así, aquello que nació como Cofradía del Clavo Ardiendo funciona ahora como Instituto Nacional de Historia y Predicciones y sus fundadores (Roncero y Toñín El Torero) tienen el prestigio de los profesores de Harvard. Por eso, no es raro que, siguiendo ese didáctico ejemplo, Getafe, una ciudad joven y emprendedora, haya decidido, desde el club que la representa, convocar una jornada de entusiasmo colectivo. Para hoy.

La respuesta ha sido unánime y particular. Consciente de su estilo, alejado de cualquier afectación, el club ha preferido forrar el vestuario local con mensajes espontáneos de los aficionados antes que con sesudos proverbios sobre la superación metafísica. Y lo cierto es que los 103 motivos para el milagro ofrecidos por el pueblo son tan contundentes como las citas de Bill Shankly, ideólogo del Liverpool y personaje recurrente en los libros de autoayuda deportiva ("Si aspiras al cielo, te quedarás en el tejado. Si aspiras al tejado, te quedarás en el suelo").

La afición, menos poética, regala mejores pistas: "Ganaremos porque su defensa tiene un agujero", "porque mi novia es talismán", "porque somos el centro de España" (geográficamente irrebatible), o "porque si alcanzamos la final en la tele repetirán más la cara de Rijkaard que el gol de Messi".

Precisamente, esta última consideración nos apunta a un ligero trauma que afecta a la vista. Y es que Getafe, cuando observa la jugada del primer gol de Messi en el partido de ida, no ve otra cosa que futbolistas de su equipo burlados. Imagino que lo mismo pensarían los mamelucos frente a ese cuadro de Goya donde salen mal parados o no salen.

Precavidos. Es más que posible que Rijkaard, al que no se le puede negar el mérito de los domadores de fieras, haya decidido no convocar a Messi para no arriesgarlo en el exorcismo. Después de lo sucedido en Barcelona, cada regate del argentino lo pondría de inmediato en busca y captura.

También resulta razonable que el Barcelona reserve a uno de sus mejores jugadores para la Liga. Porque no olvidemos que este partido interrumpe la terapia barcelonista para mantener la autoestima, el liderato y para no divisar fantasmas en el retrovisor.

Aunque en apariencia los visitantes no han dedicado más tiempo al partido que el estrictamente necesario (5-2, pensarán), el Barça reúne una plantilla tan rica que hasta los equipos de trámite le salen hermosos. Así será este, que contará de inicio con Ronaldinho y Etoo, más necesitados de rodaje que de garaje.

El Getafe no dosifica nada en absoluto, ni la prudencia ni la euforia. Su presidente, no satisfecho con el aseado 3-0, invoca el 4-1 y Schuster incluye en la celebración por la victoria la quema (metafórica, confía el alcalde) del estadio y los puentes de la ciudad. En cualquier caso, los aficionados se apuntan a la hoguera y se prevé entrada histórica.

A la carga. Deportivamente, el entrenador repite un mensaje alentador: "Quiero un equipo que salga a disfrutar, que no se frene, que se atreva". Para ello, dibujará un once a la carga donde, al igual que en el Camp Nou, se colocará bajo palos Luis García, segundo portero. Aunque esa decisión significó la crítica de Ángel Torres en la ida, el técnico no se arruga. Saldrán del torneo con los hombres que llegaron. O continuarán así.

Para el Getafe es un desafío y para el Barça una cita inoportuna. En esa diferencia se cosen las esperanzas de unos y los riesgos de otros. Es un buen partido porque incluye lucha de clases y dos clases de lucha: por dormir y por soñar.

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El detalle: Juegan los metas suplentes y lo harían en la final

Ya no sorprende y los dos semifinalistas de Copa jugarán con sus metas suplentes, Jorquera en el Barça y Luis García en el Geta. Schuster fue más lejos y anticipó que "Luis ha jugado hasta aquí, lo hará hoy y ojalá que también en la final del Bernabéu. No tuvo la culpa de los cinco goles del Camp Nou". Jorquera lo hará si pasa el Barcelona.

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