Primera | Real Madrid

La tarjeta más extraordinaria de la historia

En el 85' (...) fue amonestado por "empujarse y zarandearse con un contrario"

Beckham protesta la tarjeta mostrada por el colegiado.
Actualizado a

Los códigos deportivos y las reglas de la urbanidad aconsejan respetar las decisiones arbitrales, pues los colegiados, además de humanos (condición esta muy repetida, quizá para despejar dudas), deben juzgar en décimas de segundo y con las palpitaciones al máximo lo que nosotros, espectadores, analizamos con generosidad de medios técnicos y con las palpitaciones a ritmo similar. Hasta ahí, de acuerdo.

Sin embargo, si resulta aceptable que un árbitro confunda un piscinazo con un penalti verdadero, o una agresión con un desplazamiento amistoso, cuesta más entender que se pronuncie sobre lo que sólo existió en su imaginación. Es el caso de la tarjeta amarilla que vio David Beckham por ser sacudido por Chevantón.

Las imágenes de Canal + no dejan lugar a dudas. El uruguayo comenzó por acercarse y terminó por buscar el cuello de Beckham, que si no se desplomó denunciando intento de homicidio es porque nació en Inglaterra y allí son muy suyos y muy poco nuestros.

La acción continuó y el marcaje volvió a estrecharse, tanto, que Chevantón, descartado el estrangulamiento, optó por la inmovilización y el derribo final.

Pérez Burrull lo reflejó así en el acta. "Beckham fue amonestado por empujarse y zarandearse con un contrario, estando el juego detenido por un saque de falta". Y el mismo argumento le sirvió para amonestar al uruguayo.

Para tratar de entenderlo, aunque sea levemente, hay que considerar que para entonces (minuto 85) ya habían sido expulsados Robinho y Ocio, y que el árbitro había entrado en lo que se conoce como furia desatada o enajenación armamentística, un estado de agitación que igual provoca un revólver que una tarjeta, porque lo que impulsa al vaquero o al trencilla no es otra cosa que la sensación de poder. El aquí mando yo y usted se calla. El síndrome de la gorra de plato o el brazo estirado.

Noticias relacionadas

O tal vez todo fuera más sencillo y Pérez Burrull se limitara a vengar a Muñiz Fernández, cuya tarjeta fue revocada por el comité correspondiente.

Sea como fuere, el Madrid no recurrirá esta vez. Se entiende que la visita del Espanyol es un buen momento para cumplir el castigo impuesto por un árbitro que, en el fondo, exhibe la más humana de las características de nuestra especie: la imaginación.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados