El Zaragoza aprende a conformarse con la UEFA
El Racing salió con peligro, pero acabó salvado por Toño

En la vida hay que aprender a conformarse con la verdad, y quizá en esa culminación íntima resida eso que los filósofos modernos llaman felicidad. Si este burdo manual de autoayuda lo firmase el goloso Paulo Coelho se vendería como churros, en libros editados con aroma de flor para los suicidas potenciales, que somos todos. Pero sólo es una crónica de fútbol y también en el fútbol la verdad es lo único. Así que hay que aprender a comprenderla. La verdad del Zaragoza es la UEFA, y la Champions se escurre dulcemente como un barquito en el horizonte azul. Al equipo aragonés no le llega para dominar los partidos con la pelota en este agitado final de Liga, su mediocampo es gaseosa, con un Celades desenganchado y Zapater confuso o indeciso. Todo tiende a la lentitud. El fútbol andando del Zaragoza no impresionó lo más mínimo al Racing, que ofreció un perfil pendular entre la rabiosa ambición inicial y la decadencia posterior, cuando le pesó el esfuerzo de una presión insistente y arrojada.
Los excesos se pagan y en el fútbol se vuelven una pesadez molesta. Scaloni y Munitis pudieron vacunar al Zaragoza en la primera parte. Tras el descanso el partido giró por el mayor empeño local. No jugó bien, pero al menos D'Alessandro y Aimar pisaron territorio enemigo. Si el equipo de Portugal salió vivo de la media hora final fue porque el Zaragoza se dejó cinco o seis ocasiones notables. Eso no salva su partido, que tuvo un aspecto a medio camino entre la desgana y la impotencia. Con el Racing sumido en la pérdida de tiempo y la defensa de su orgullo, Aimar remató dos fuera, Diego y Sergio García no terminaron los centros de D'Alessandro y, por fin, Ewerthon decidió un pase en el área pequeña, en un espacio en el que sólo cabe un tiro. La mejor, sin embargo, fue una hermosa volea de espuela de Lafita que Toño cazó a un palmo del suelo y del poste, zona erógena de gol; ese punto exacto de la espalda en el que uno no llega a rascarse. Pero Toño llegó.
Al Racing el punto le ayuda a sostener su candidatura, fiada al Sardinero, pero tiene la habitación llena ya de enemigos. El Zaragoza se queda a solas con la verdad. Y si no le gusta, que lea a Coelho.
El detalle: 15ª tarjeta de Carlos Diogo
El uruguayo ha completado tres ciclos y es el más tarjeteado de Primera: 15 amarillas y una roja. No podrá jugar en Valencia.
Portugal: "Doy por bueno el empate"
"Doy por bueno el empate frente a un gran equipo, pero pudimos hacerle más daño al Zaragoza en la segunda parte del que le hicimos. En el primer tiempo jugamos con mucha intensidad y eso propició que el Zaragoza no llegase a crear peligro a nuestra portería. Pero mantener ese ritmo todo el encuentro, y ante un rival como el Zaragoza, es muy difícil. Por eso en la segunda parte nos ha costado más sostener el marcador".
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Víctor: "Faltó un palmo para marcar"
"Nos ha faltado un palmo para marcar y nos han sacado dos balones bajo el larguero. El primer tiempo jugamos mal, sin agresividad, y no supimos atacar la presión del Racing, pero le doy el mérito a ellos. La transformación en la segunda fue radical. Tuvimos oportunidades suficientes para ganar. ¿La Champions? El objetivo sigue siendo el mismo del principio de temporada, Europa. Pero no renunciamos a nada, ya veremos".




