Exhibición de Schuster
El alemán manejó como quiso a un Betis espantoso


Schuster estuvo magistral. Destrozó ese planteamiento que Luis Fernández lleva dos semanas ensayando a puerta cerrada como si fuera el secreto de la Coca Cola y pone a tiro de UEFA a su ejemplar Getafe, gracias a un partido donde fue infinitamente superior a un deplorable Betis, ocho semanas sin ganar y que cierra su ominoso exilio en La Cartuja con el escalofriante balance de un punto de nueve posibles. El festival azulón, brutal. El entrenador verdiblanco había decidido jugar con cinco defensas (tres centrales al más puro estilo Toshack). Porca miseria. Una eléctrica entrada por banda izquierda de Manu del Moral, a quien nadie frenó, desembocó en una formidable asistencia, o pase de la muerte. Gol de Güiza. Principio del fin para el Betis. Los madrileños no pasaban ni un apuro y controlaban como querían y cuando querían. Y en esta tesitura llegó lo mejor del partido. Minuto 34. Y tenía que ser un señor de Talavera de la Reina, ciudad de la fina y exquisita cerámica, quien nos obsequiara con una obra maestra. Francisco Javier Casquero, el futbolista que mejor dispara de la Liga en las largas distancias. Y lo hace con las dos piernas. La manera en la que, sin apenas levantar el pie del suelo, colocó ese balón casi en la escuadra de Contreras, para grabar en vídeo. Es el gol de la semana. Parece increíble que nadie haya reparado en el potencial de este enorme futbolista. A lo mejor es que no se llama 'Casquerinho' ni ha nacido en Rio. Me consta que Aragonés ya ha tomado nota. Debería.
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Odonkor, tarde.
En vista del desastre, Luis Fernández dijo 'digo' donde antaño espetó 'Diego' y recurrió a un clásico 4-3-3. No quedaba otra. Retiró a Melli (no sé. Parece que no le gusta este futbolista) y Rivera, dando entrada al joven Juande (nada que ver con el entrenador del Sevilla) y Odonkor, posiblemente el jugador más veloz de la Liga y que ha estado cinco meses lesionado. Y por aquí vinieron los únicos apuros por los que pasó el Getafe. El alemán se iba por velocidad de todo rival que le salía al paso, especialmente Licht, que pasó un calvario que duró 18 minutos. El problema de Odonkor es que centra horriblemente mal, con lo cual sus carreras sólo sirvieron (que no era poco) para que la afición local se animara, que buena falta le hacía. Pero nada. Schuster, un maestro, lo tenía todo controlado. Epílogo: Este Betis sigue en pleno proceso de 'tostada'.



