Primera | Real Madrid - Sevilla

El Barça presiona a sus perseguidores

Emerson o Gago, duda de Capello. Kanouté llega tocado al partido

<b>OCIO SERÁ TITULAR. </b>El central vasco saldrá de inicio por la baja de Javi Navarro. En la imagen, ayer al llegar a la estación del AVE.
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Ganó el Barcelona y eso obliga a que Real Madrid y Sevilla señalen hoy un aspirante oficial, porque el empate no le sirve a ninguno, sólo al que cabalga por delante y levanta polvo. Conocer ese resultado es el último aliciente de un partido que enfrenta al viejo león con el nuevo, a la ballena con el delfín. El duelo ya sería fabuloso (y sociológico) sin puntos en juego y sin el título como objetivo. Pero lo tiene todo. Emoción, esperanza y calidad. Porque estos partidos, nunca se olvide, son concursos de genios. Hasta Emerson lo fue.

El encuentro se acerca con pisadas de gigante. La experiencia nos señala que el Madrid, en su estadio, ha repetido problemas contra equipos teóricamente inferiores. Lo demuestran sus derrotas contra Celta, Recreativo y Levante. Paradójicamente, su mejor rendimiento ha llegado contra los rivales de mayor prestigio. Así, venció (y, por momentos, bailó) a Barcelona, Bayern, Zaragoza y Valencia. El Sevilla será el último de los asaltantes ilustres, de los rivales directos.

En principio, cabe pensar que el Madrid agradece los adversarios valientes y abiertos, los que buscan el gol. Eso ofrecería espacios a los anfitriones y situaría las batallas en un escenario conocido y favorable: el fútbol sin corsé. Y a eso habría que añadir el impulso del Bernabéu. Sin embargo, este razonamiento no explica totalmente el fenómeno. El Madrid experimenta una transformación emocional cuando juega contra enemigos poderosos y afamados. Es como si eso despertara su instinto de supervivencia o como si la victoria le permitiera adueñarse de los elogios y las virtudes del otro. No es sólo deseo de ganar, es ansia de venganza, de reconocimiento: la reacción de quien se sintió despreciado, o se sabe herido.

Encuesta. El caso del Sevilla es especial. Su colosal trayectoria en todas las competiciones no le ha liberado de una sospecha en la Liga: en el momento de la verdad, falla. El rumor, que es políticamente incorrecto y no contagia al sevillismo eufórico, no impide que se celebren públicamente los méritos del equipo, incluso con generosidad de halagos. Sin embargo, son muchos los que consideran, por memoria o prejuicio, que la batalla es cuestión de Barcelona y Real Madrid. La encuesta de as.com sobre los candidatos al título nos confirma la intuición. Entre más de 85.000 internautas, el Madrid es favorito con el 44% de los votos, el Barcelona le sigue con el 37% y el Sevilla se descuelga con el 9%. El sondeo no es científico, pero resulta revelador.

Ese es el desafío del Sevilla y el único puñetazo en la mesa que le queda por dar: ganar en el Bernabéu como aspirante, lo que nadie ha logrado esta temporada. Distinguirse. Eso implicaría liberarse de sospechas y despejar los prejuicios.

Por otra parte, es una incógnita saber cómo habrá afectado a los sevillistas el partido contra Osasuna del pasado jueves. Es difícil decir si pesará más el esfuerzo o el optimismo. Imagino que es complicado escapar de la tentación del conformismo. Para eso también valdrá la visita del Sevilla: para medir su ambición.

Deportivamente, Juande no podrá contar con Navas, Navarro y Adriano, bajas considerables que se compensan con una plantilla rebosante que no deja un resquicio de debilidad en la alineación. Ni siquiera la duda de Kanouté, que salió cojeando del entrenamiento de ayer, debería ser un quebradero de cabeza, porque el valor del Sevilla es esconder tres equipos en uno. Sin el goleador africano en escena, Luis Fabiano y Kerzhakov bastan para dar miedo. Aunque hablando de sustos y amenazas no hay otro como Alves, el mejor lateral derecho del mundo, y digo lateral y no extremo o interior, porque su recorrido es de cabo a rabo, de costa a costa. Cicinho no podrá escapar hoy de la comparación.

Beckham. En el Madrid, Capello medita si repetir el equipo que ganó en San Mamés. La única duda es apostar por Emerson, como en Bilbao, o sustituirlo por Gago. El cambio ofrecería creación a cambio de colocación, por lo que resulta inevitable intuir que el entrenador se inclinará por el brasileño. La comentada presencia de Beckham no sólo permite a Capello mantener el esqueleto, sino el espíritu combativo del equipo. Esa es la aportación invisible del inglés: el coraje. Y esta noche hará falta mucho.

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Una vez más, y van dos desde que abandonó el parte médico, Roberto Carlos no fue convocado por Capello. El brasileño no tiene secuelas de su lesión, pero técnico y jugador han hablado para intentar minimizar la participación del lateral en lo que queda de Liga dada su situación especial: se va en verano. Sólo jugará si el guión lo exige.

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