Reina conquista The Kop
Un gol de Agger igualó la eliminatoria y en los penaltis la actuación del portero español Pepe Reina hizo explotar de gozo a The Kop y a todo Anfield, que asistió a una nueva decepción de este multimillonario Chelsea de Abramovich y Mourinho.


El duelo entre dos de los mejores estrategas de los banquillos se decidió desde los once metros, de la forma más aleatoria posible, donde los porteros se ganan el calificativo de héroes y empiezan las pesadillas para los jugadores de campo. A Pepe Reina le tocó el papel de héroe, que ya representó en la última final de la FA Cup que ganó el Liverpool. Reina se hizo grande bajo su portería, detuvo los lanzamientos de Robben y Geremi y llevó al Liverpool hasta Atenas.
El Liverpool buscará en Atenas su sexta Copa de Europa, competición en la que ha construido una de las partes más trascendentales de su impresionante historia. Apoyado por The Kop, esa grada mítica de Anfield que es parte fundamental de la vida del club, un jugador más en partidos como éste, el Liverpool se deshizo con justicia de un Chelsea que no encuentra la fórmula para hacerse grande en la Liga de Campeones. Si la historia del Liverpool ya es bien conocida en este torneo, la del Chelsea está todavía por escribir. Desde que Roman Abramovich compró el club, el Chelsea se empeña en la Champions en apostar al cinco, pero cada dos por tres sale seis, que canta Fito Cabrales. Y es que Rafa Benítez ha vuelto a ganar a José Mourinho.
Benítez no es de esos entrenadores que se queden en el banquillo esperando a ver qué pasa. A él le gusta anticiparse y que los partidos se desarrollen como él ha previsto en su pizarra. Sorprendió al dejar de inicio en el banquillo a Xabi Alonso. Renunció a las ideas del internacional español por la velocidad en la banda derecha de Pennant, lo que devolvió a Gerrard al centro, para acompañar a Mascherano. Por la izquierda apareció, como en la ida, el holandés Zenden, del que no se recuerda la última vez que centró con cierto sentido. La presencia de Crouch junto a Kuyt en ataque impidió que se relajaran los defensas del Chelsea. En la zaga, Arbeloa pagó con la suplencia su pobre rendimiento en Stamford Bridge.
Mourinho también introdujo cambios, pero por obligación. Essien ocupó el puesto de Carvalho en el centro de la zaga, Makelele volvió a ser el punto de referencia en la media y Kalou suplió a Shevchenko.
Las modificaciones le sentaron mejor al Liverpool, que no sufrió en defensa hasta los últimos diez minutos del primer tiempo, cuando el Chelsea se deshizo de las ataduras y comenzó a llegar con peligro. Ahí fue cuando apareció por primera vez Reina, segurísimo toda la noche y que evitó el empate poco antes de que Mejuto González señalara el descanso.
La presión dispuesta por Benítez y ejecutada a la perfección por su equipo ahogó al Chelsea, que no pudo ser ese conjunto dominador de la ida. Lo pasó mal, sufrió y a los 22 minutos se vio con la eliminatoria igualada. En una acción de estrategia, muy mal defendida por el Chelsea, Gerrard combinó en el saque de una falta con Agger, que sorprendió a Cech desde el borde del área. Una jugada vista mil veces en un campo de fútbol. Bueno, vista mil veces por todos menos al parecer por los jugadores del Chelsea.
Ritmo intenso
El gol no relajó al Liverpool, pero tampoco despertó a su rival. El encuentro siguió disputándose a un ritmo altísimo, tan intenso que los futbolistas confundieron muchas veces la entrega con la dureza. Y Mejuto en el centro de la acción sin saber por dónde venían las patadas.
El ritmo no bajó después de pasar por los vestuarios y el choque continuó desarrollándose a una velocidad inimaginable para muchos equipos a estas alturas de temporada. La intensidad que le gusta a The Kop, que ruge para empujar a su equipo y amedrentar al rival. Y vaya si rugió al verse con la eliminatoria al alcance de la mano, cuando Pennant demostró su destreza en los centros al ponerle un balón en la cabeza a Crouch, que se quedó con el gol en la boca al ver a Cech parar el balón en la misma raya. No pudo hacer nada poco después el portero checo a un tiro de Kuyt, pero la fortuna y el larguero se aliaron con él para que todo siguiera igual.
No terminó de reaccionar Mourinho, al que le costó mover pieza. No así a Benítez, que a falta de un cuarto de hora recuperó a Xabi Alonso para asegurar la posesión del balón. Lo que ocurre es que el Chelsea no necesita la pelota para hacer daño y la presencia de Alonso no le hizo cambiar sus planes al técnico portugués, que se la jugó a todo o nada. Su objetivo parecía ser la prórroga y hasta allí llegó.
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Pero en la prórroga el Liverpool siguió pareciendo más equipo, más seguro esta vez. Comenzó a dirigir el tráfico Alonso con la autoridad que sólo demuestran los que saben en todo momento lo que más conviene a su equipo. Y recordó que no sólo es uno de los mejores mediocentros de Europa, sino que posee un disparo con el que se ganan partidos. A un durísimo lanzamiento suyo desde fuera del área, Cech no reaccionó bien y dejó el balón muerto en el área. Kuyt aprovechó el rechace para marcar. La acción quedó anulada por fuera de juego. Acertó Mejuto. Tuvo su ocasión Drogba, al que Carragher incomodó lo suficiente como para impedirle que rematara, y respondió Kuyt, que malgastó una gran oportunidad y no supo definir dentro del área grande.
Llegó después la hora de los penaltis, la hora de Reina, un guardameta que se crece cuando le disparan desde los once metros.



