La Liga ya sí es la meta
El Sevilla superó fácil al Espanyol, que piensa en UEFA

Lo sucedido fue la consecuencia de lo que está por llegar. El partido se dibujó con las necesidades y las obligaciones que marcan el futuro más inmediato y no podría entenderse sin manejarse esos conceptos. El resultado final estaba escrito desde el arranque y sólo las cuestiones azarosas que rodean al fútbol impedían señalar al Sevilla como ganador antes del pitido inicial.
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El Espanyol encontró en la primaveral Sevilla un lugar agradable para plantear una pachanguita, sin más. Valverde tiró de los protagonistas secundarios para llevar a cabo el papel de claro figurante en la película. La temporada pasa por el choque ante el Werder Bremen y poco tenían que hacer ayer en Nervión. El Sevilla también se jugará a una carta su pasaporte a Glasgow, pero sus sueños ligueros sí le exigían un nuevo esfuerzo. La victoria colocaba al Sevilla en una posición de lujo para disputar la Liga a sólo... seis jornadas vistas. Demasiada responsabilidad.
Juande desacreditó con su once a los que aún sostienen que la competición liguera había pasado a la cola de sus deseos. Alineó a gente como Alves, Navas, Puerta, Poulsen o Kerzhakov, una declaración de intenciones evidentes. La pachanga de unos era una cita trascendental para los otros. El Sevilla arrancó de forma ambiciosa, valiente y dominante. Marcó su terreno y su fortaleza y el Espanyol supo que poco tendría que hacer, excepto disfrutar de una buena tarde del sol. La máquina sevillista comenzó a jugar muy bien y las ocasiones cayeron en cascada: Drago manda un balón al palo, Kameni se adelanta a una carrera veloz de Kerzhakov, el ruso remata de cabeza, Navas y Alves se lucen dentro del área, Chevantón se suma con su remate... Así hasta más de ocho opciones claras de gol desperdiciadas. El Espanyol, al trote, se sentía desbordado por todos lados. Costa e Ito no podían con un colosal Poulsen, Rufete tenía la cabeza en otra cosa, Coro vivía sólo en las posiciones atacantes y Riera se marcaba alguna pinceladita con escaso peligro. Las ocasiones creadas y desaprovechadas crearon una inercia que terminó por concretarse tras el descanso. Puerta y Chevantón, en dos impulsos, liquidaron el asunto. Fue entonces cuando el Sevilla se acordó también de la batalla del jueves ante Osasuna y se dejó ir de forma peligrosa. La relajación fue tan evidente que hasta el ausente Espanyol aprovechó un error de Alves y Drago para meterle chispa al encuentro. Sólo ahí los de Valverde se activaron con seriedad. Juande reaccionó rápido y apostó por Martí y Alfaro para ganar en fuerza y creatividad. El Sevilla despertó y Martí lanzó su zurda para acabar con las dudas. La Liga ya no es una posibilidad y sí un objetivo para el Sevilla. Todo pasará por el Bernabéu.



