Sergio García rió el último y dio un punto al Zaragoza
Los de Víctor no carburaron ante un completo Osasuna

Los futbolistas tienen su felicidad absoluta mucho más cerca que el resto de los mortales: y no hablamos sólo de los sueldos, claro; también hay que tener en cuenta lo que nos gustaría a todos pasar los días haciendo deporte al sol. Otra cosa es la felicidad relativa. Esa va y viene: Ewerthon fue titular después de meter dos goles al Celta y ajustar cuentas con sus críticos; ayer no tocó apenas la pelota. Salió García y en el alargue hizo el empate. Ese cruce de destinos devuelve el mando a García. Usted piense lo que quiera; yo lo hago. Aquí sólo importa lo que piense Víctor Fernández. Y sobre todo, importa que los dos llevan la misma camiseta: por eso el Zaragoza le ganó al Celta y ayer empató en Pamplona, donde tenía el partido más perdido que Cuba.
Un empate fuera significa una victoria incompleta o una derrota salvada. Admite interpretaciones. La cuantitativa no resulta favorable. Porque el Zaragoza jugó el partido que acostumbra en Pamplona: primero dejó advertencia de su superioridad, pese a empezar perdiendo, desventaja que solventó Aimar al embocar junto al palo derecho una falta sibilina como una víbora. Eso abrió un largo pasaje de gobierno aragonés. Luego, sin embargo, el Zaragoza sucumbió en segundas jugadas. Y más tarde ya no fue capaz de domar al potro rabioso en que se convierte Osasuna si toma la delantera. Cuando García empató quedaban tres minutos de descuento.
Un punto frente a un Osasuna que primero venció al Zaragoza y luego acabó deprimido. El que hizo menos se fue más contento. Felices perversiones de este juego. Convengamos en que generarle infelicidades a Osasuna viene en el catecismo del zaragocista. Y fue así. Valdo le había dibujado a Osasuna un gesto feliz con un zurdazo de seda en el arranque del segundo tiempo. El conjunto rojillo se comió al Zaragoza a mordiscos, pero perdió sus dos ventajas ante dos jugadores sutiles, ingrávidos y gentiles, que diría Machado: Aimar y Sergio García. Víctor había tratado de despertar a su equipo con el nen, Lafita y Óscar; también intentó que recuperase memoria al ordenarlo en rombo. Ejercicios inútiles hasta la risa final de García: oculta en la maraña selvática del segundo palo.
Ziganda "Hemos hecho todo para ganar"
El equipo está muy triste con el resultado, pero a la vez me siento muy contento con el juego que hemos realizado. Me tengo que quedar con el equipo, ha hecho un gran partido ante un grandísimo rival. Nos ha costado coger el aire en la primera parte, pero hemos estado bastante bien en la segunda. Tenemos que estar muy contentos con el equipo y muy tristes con el resultado. Tenemos sensación de impotencia, de hacer demasiadas cosas bien para los puntos que sacamos con todo el esfuerzo y todo lo que jugamos, pero el equipo está vivo". -U. M. Z.
Víctor Fernández "Estoy feliz, es un punto importante"
Cuando uno no puede ganar, el empate siempre es bueno. Tras los primeros 45 minutos pensaba que íbamos a ganar. Llegábamos mucho, jugábamos bien, estábamos asentados y nos hemos levantado rápido tras el gol del Osasuna. En la segunda mitad han impuesto su fútbol y su fortaleza física. Sin embargo, no nos rendimos y el empate es un premio a nuestra voluntad. Estoy satisfecho con mi equipo porque, con más fútbol o con menos, lo hemos intentado. Es un punto muy importante para asentarnos en puestos europeos, por eso estoy contento". -U. M. Z.
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Arjol reprochó a d'Alessandro
Cuando el equipo se retiraba en el descanso, D'Alessandro protestó airadamente a Megía Dávila y el preparador físico, José Luis Arjol, le reprochó e intentó separarlo para evitar la roja del colegiado, que parecía dispuesto a echarlo. D'Alessandro se enojó con Arjol.




