Fútbol | Los lunes del Asador Donostiarra

"Hay una campaña canallesca e injusta contra el Athletic"

El arbitraje vive su segunda semana consecutiva de pasión. Eso empinó la tertulia con el director técnico de los colegiados, Díaz Vega. En el Asador Donostiarra jugó al resto con Quique, Capello o Abel y al servicio con Villar y sus jueces.

Díaz Vega: "¿Cómo puede sospecharse de Villar sólo por ser bilbaíno?"
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No se recuerda en el fútbol español estruendo similar por declaraciones de un colegiado que aquellas que, en el 93, hizo Manuel Díaz Vega (Oviedo, 1954) contra Cruyff ("Cuando viene al Bernabéu se lo hace en los pantalones"), como respuesta a los brutales ataques azulgranas por un penalti discutible que Ferrer le hizo a Michel. "Eran otros tiempos", se justifica hoy, catorce años más templado aunque con el mismo aire guerrero, desde la dirección técnica del Comité de Árbitros. La situación invita al debate porque llueve napalm sobre la Liga: el Madrid no olvida a Turienzo, la indignación contra Pérez Lima expresada maleducadamente por los jugadores del Betis ha dado para tres actas, el Levante está metido en un lío rodeado de poderosos y sospecha hasta de su sombra, el Athletic se cura en salud por lo que pueda venir y aún no ha venido...

Queda claro desde el principio que esta tertulia la jugará Díaz Vega a la contra y más cuando asoman datos (el Madrid es el equipo más tarjetado de la Liga y el Barça el cuarto menos sancionado, al Levante le han sacado doce rojas y a sus rivales sólo una, Al Gandhour echó a España del Mundial de Corea ante el anfitrión...) que invitan a pensar que los árbitros pitan a favor de la organización: "Tengo muy claro que esta conversación no mejorará demasiado las cosas porque mi experiencia me dice que quien conoce la problemática arbitral no necesita explicaciones y que quien no la conoce no las entenderá nunca por muchas que se le den. Un árbitro jamás piensa en pitar a favor de la organización. Y lo digo yo, que he sido árbitro con Villar. Y no piensa en eso primero porque es honesto y segundo porque en un campo no hay tiempo para ocuparse de otra cosa que no sea el partido".

La cuestión empezó a hervir hace dos semanas, cuando Quique Flores acusó a Mejuto de no haber señalado tres penaltis a favor de su equipo ante el Athletic en Bilbao. Después vino el arbitraje de Turienzo en el Racing-Real Madrid, con dos penaltis contra los blancos (uno claramente inexistente), las expulsiones de Helguera y Mejía, que cambiaron el signo del partido, y las quejas de Mijatovic y Capello. Ahí se enciende Díaz Vega: "No es justo que profesionales que son contratados para que sus equipos jueguen bien al fútbol se enreden en acusaciones sin fundamento para justificar que no cumplen con sus objetivos. No entiendo que entrenadores o jugadores que llegan de países cuyas competiciones están bajo sospecha vengan a darnos lecciones a nosotros, cuando muchas federaciones piden árbitros españoles para dirigir encuentros de sus ligas. Que arreglen primero su casa y luego hablen...".

Los irresponsables. Un silencio breve y nueva carga de la caballería, que esta vez parece estudiada: "Hay entrenadores irresponsables que critican actuaciones de los árbitros y creen que éstos son tontos porque no les contestan. Se equivocan. Callan porque también serían irresponsables si, sin fundamento, sugirieran que las graves lesiones de rodilla que han sufrido muchos jugadores de la Liga española esta temporada obedecen a una deficiente preparación. O si afirmaran, sin pruebas, que un equipo corre mucho porque está dopado". Díaz Vega dispara con la abundante munición que los propios colegiados le han proporcionado en privado, especialmente en las dos últimas semanas: "Los árbitros no contestan porque no deben entrar en el debate ni en la aclaración de jugadas conflictivas. Sin embargo, hay señores a los que pagan por entrenar y emplean las ruedas de prensa en hablar de los colegiados, quizá para no hacerlo de que no cumplen las expectativas que tienen en sus equipos. Nosotros nos sentimos más orgullosos de nuestros presidentes, que son los dueños de los clubes y se juegan su dinero y su prestigio, que de profesionales que cambian de club año a año y siguen teniendo los mismos problemas allá donde van". La Federación debe verlo de la misma manera, porque ha expedientado a Mijatovic y Quique Flores y, sin embargo, no ha considerado punible otra frase del mismo tono de Carlos Mouriño, presidente del Celta, tras su partido ante el Madrid ("Me he sentido atracado): "No es el mismo grado de responsabilidad, aunque hubiésemos estado de acuerdo si también le hubieran expedientado. Ahora, lo que es cierto es que nosotros nos sentimos más respaldados por los presidentes que por algunos de sus empleados".

Pasado el calentón, llegan las cuestiones de fondo, tan antiguas como el fútbol; el trato de favor hacia los grandes, un tema que el propio Díaz Vega trae sobre la mesa junto a su explicación: "El poderoso tiene mejores futbolistas y mejor estructura de juego. Pasa, en muchos casos, el 80 por ciento del partido en el campo rival. Por tanto, sin convenimos que un diez por ciento de las decisiones pueden ser erróneas también habrá que estar de acuerdo en que esas jugadas conflictivas se producen cerca del área del modesto y en que es el pequeño quien hace más faltas, porque es el que defiende".

Otro asunto sensible, el Athletic, señalado con más o menos disimulo por los otros equipos que pelean por la permanencia como equipo favorecido por los arbitrajes: "Hay una campaña canallesca e injusta contra el Athletic. ¿Cómo se puede sospechar por el simple hecho de que Villar sea de Bilbao? Por esa regla de tres habría que pensar lo mismo de la Real, porque el presidente de la Liga es de San Sebastián, o del Tenerife, porque Movilla, el presidente del sindicato de jugadores, es de allí. El Athletic puede bajar como los demás y si se salva, lo hará lícitamente. Es un acto cínico y tendencioso pensar lo contrario".

Salen nombres. Tristante, que pitó aquel célebre penalti de Marchena a Raúl en el Bernabéu y desapareció después del arbitraje: "Yo siempre dije que fue penalti. Lo que pasa es que el perfil del árbitro que buscamos se compone de un tercio físico, otro técnico y otro psicológico. Y no todo el mundo es igual psicológicamente. Hay árbitros que no pueden soportar esa presión y lo dejan".

Medina. Le toca a Medina Cantalejo, que tras una polémica expulsión de Roberto Carlos y un penalti inexistente a Van Bommel en el Camp Nou fue designado para la final de la Copa del Rey y también acudió al Mundial: "Es uno de los mejores del planeta y salvó la final de ese Mundial con una decisión importante (el cabezazo de Zidane a Materazzi) sobre una acción que nadie había visto. Muchas veces se dice que el cuarto árbitro es un acusica, pero es que su función es ésa, decir lo que pasa. Muchas veces no entiendo lo que dicen los profesionales. Hace días leí que un jugador de la Real decía que el árbitro le amenazaba, antes de un córner, con pitarle penalti si agarraba al rival, cuando los colegiados tienen la obligación de advertir esas cosas".

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Más nombres, Abel y Luis Fernández, los últimos agraviados tras un domingo negro para los jueces: "Conozco a los dos y tengo buena relación con ellos y por eso creo realmente que no piensan lo que han dicho. Esto forma parte del mercado de abastos en que se convierte la Liga a estar alturas. Todos mienten para ver el provecho que pueden sacar". A Mejuto lo cazó Cuatro deseándole a Etxeberria la pemanencia del Athletic: "Desde que el capitán y el entrenador entraban en la caseta arbitral a firmar el acta existe la educada costumbre de desear suerte. Estoy seguro que le dirá lo mismo a Abel cuando pite al Levante o a Flores cuando dirija al Nàstic". Más madera, sobre Iturralde, que para defender a Turienzo dijo que el Madrid perdería la Liga por no traer a Robben y Kaká. Aquí, diplomacia: "Fueron declaraciones puntuales ante un tema puntual. El Madrid puede estar tranquilo si le pita".

Y así hasta llegar a Villar, que hizo unas declaraciones en las últimas semanas apostando por la salvación del Athletic: "Yo pitaba cuando él era presidente y sé que no habla con los árbitros. La libertad que él da a los colegiados para que ejerzan su trabajo es absoluta. Ofrece medios y actúa en consonancia con la FIFA y la UEFA. Aquí no hay anacronismos. Conmigo pasa igual. Yo no tengo relación con los árbitros antes de los partidos. Les comunicamos el nombramiento vía Internet y sólo hablamos a posteriori, cuando envío al interesado la jugada conflictiva en cuestión a través del correo electrónico. No hay organización con mayor independencia que el arbitraje".

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