Primera | Zaragoza

La receta Champions: defensa e inspiración

Víctor apela a la solidez y a las individualidades en el sprint final

<b>BASTIONES. </b>Gabi y Piqué pusieron la base del triunfo: soberbios.
Mario Ornat
Actualizado a

La Liga está repartiendo emociones y contentos pendulares: una semana sin otra, todos los aspirantes se sienten alternativamente cerca y lejos de sus objetivos. Víctor envió ayer un mensaje a sus jugadores que contiene la receta Champions: solidez defensiva e inspiración individual deben ser los valores en estas siete jornadas decisivas. La Liga lo está demostrando todas las jornadas. Salvo quizás por el Sevilla, que continúa en tropel y todos a una, a estas alturas los detalles ganan partidos: el Barça echó de menos el acierto de su tridente en Villarreal; la salida de Beckham relanzó al Madrid; la ausencia de Villa mermó al Valencia; Savio impulsa a la Real Sociedad... Y Ewerthon sostiene el sueño zaragocista.

La inspiración individual es un factor decisivo: las estrellas del Zaragoza están ante su gran hora. Sobre la solidez defensiva y de grupo no hay dudas. En ese aspecto el Zaragoza funciona de maravilla, sobre todo atrás: a estas alturas los aspectos colectivos son difícilmente mejorables, todos los mecanismos están asimilados de sobra y los equipos se manejan casi de memoria. La diferencia está, por el contrario, en lo individual: un valor decisivo en la punta de ataque, en la llegada al gol.

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El mensaje de Víctor llega en un momento en el que Diego Milito lleva dos partidos sin marcar, y vive cada vez más vigilado. Diego precisa relevos para el gol. Han sido necesarios todo el año, y se han hecho todavía más precisos en esta fase definitiva, donde los equipos se aprietan. Supone una llamada para los hombres resolutivos. Los Diego Milito, Sergio García, Ewerthon, Aimar, D'Alessandro u Óscar... Últimamente al Zaragoza le cuesta generar oportunidades, dificultad que no ha tenido en todo el año. Se ha movido siempre en cifras altas de ocasiones, remates y goles. Frente al Nàstic vio muy reducido ese caudal. Y también el Celta le generó problemas.

El Zaragoza le planteó todas las envolventes posibles en la primera parte. Mezcló el juego, combinó, creó fútbol. Jugó con energía y decisión, pero no encontró la forma de terminar . Cuando lo estaba asfixiando la ansiedad, surgió Ewerthon... Ese principio de apariciones fulminantes vale oro cuando uno se juega la Champions.

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