Aguirre arengó durante media hora a sus jugadores
El mexicano se reunió con la plantilla antes de la sesión

Catorce horas después de la derrota en Anoeta, los jugadores del Atlético volvieron a los entrenamientos. Javier Aguirre dispuso una suave sesión de recuperación para aquellos que fueron titulares ante la Real Sociedad y más intensa para los suplentes, con partidillo incluido contra el Juvenil A.
Sin embargo, antes de dar inicio al entrenamiento, el entrenador mexicano quiso hablar con sus pupilos. Los jugadores rojiblancos rodearon al técnico en el césped del Cerro del Espino y, durante media hora que es lo que duró la charla, escucharon atentamente sus indicaciones. Aguirre quiso puntualizar algunos aspectos relacionados con el partido ante los donostiarras, aclarar ciertos movimientos tácticos y levantar el ánimo a los suyos, muy tocado tras el encuentro. La máxima que transmitió el mexicano fue clara: restan siete jornadas, que son siete finales, en las que todo puede pasar. La UEFA parece asequible, la Champions, un sueño que matemáticamente aún está al alcance de los atléticos y, también hay opciones de, incluso, quedar fuera de Europa. Por este motivo, el mexicano no quiere ver ni relajación, ni detectar signos de abatimiento por el hecho de haber firmado un mal encuentro y haber regresado a Madrid sin los tres puntos. Aguirre hizo hincapié en que los encuentros que quedan en el Calderón son vitales para lograr el objetivo. Y el sábado llega el Betis.
Por eso, el técnico quiso arengar a la plantilla para encarar el encuentro ante los béticos con más motivación si cabe y no dejar escapar más puntos que, a posteriori, puedan echarse de menos.
Noticias relacionadas
Se plantea recurrir por Luccin
Los servicios jurídicos del club, con Clemente Villaverde al frente, se están planteando recurrir la tarjeta roja que Medina Cantalejo sacó al francés Luccin por, según reflejó el colegiado en el acta del partido, llamarle "hijo de p...". Sin embargo, el jugador mantiene que en ningún momento se dirigió al árbitro, sino que fue a sí mismo al que se dijo: "me cago en la p...".




