Primera | Real Madrid - Valencia

Madrid-Valencia: ganar para seguir soñando

Gago y Guti vuelven al once. Morientes y Villa, dinamita visitante

<b>EXPECTACIÓN. </b>Muchos aficionados se dieron cita en el hotel del Valencia para jalear al equipo, que llegó comandado por Cañizares.
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Este partido merecería un nombre. Uno para siempre. Si hay derbis y clásicos debería haber un modo de denominar los Madrid-Valencia, esta disputa especial. Porque no existe la rivalidad de la cercanía, ni siquiera la hostilidad de los pleitos viejos. Se trata de una enemistad joven, tan repleta de historias entrelazadas que bien pudiera ser una pelea familiar, de parientes lejanos, con la crueldad siciliana que eso añade. En busca de una definición, podría utilizarse como nexo de unión la autopista que comunica las ciudades (A-3), el tren que las conecta (Alaris) o incluso los peces que poblaron la ruta (bacalaos). Pero entonces jugaríamos a los barcos, a los trenes o haríamos pesca submarina. Frívolo. Y esto es fútbol del que retumba. Si no ganas, tumba.

No son cuentos, son cuentas. Quienes juegan esta noche todavía pueden ser campeones, con permiso de Messi. Y conviene aclarar que esto no son las cuentas del Gran Capitán, se equivoca quien lo diga. Son las cuentas de la lechera. El Gran Capitán, don Gonzalo Fernández de Córdoba, redactó unas cuentas repletas de ironía y dignidad para responder así a la fiscalización del Rey Fernando después de que el militar hubiera reconquistado Nápoles para la Corona: "Cien millones de ducados en picos y palas para enterrar a los muertos del enemigo, 160.000 ducados para reponer las campanas destruidas después de tanto repicar a victoria...". Estén preparados: así será, más o menos, el tono de Capello y Quique como ganen finalmente el campeonato.

La esperanzas de la lechera obligan a mantener el cántaro en pie. Una derrota fulmina al perdedor y un empate podría acabar con los dos aspirantes. Ese ultimátum engrandece un partido que ya tendría morbo en el torneo de la galleta.

Misión especial. Capello, que ayer compareció ante la prensa vestido de misión imposible, completamente de negro, reconoció la importancia del duelo, "una final". Hace tiempo que entrena con una manzana sobre la cabeza. Con esa presión rondando, ya no se permite ni una extravagancia. Aprovechando la primaveral gripe de Emerson, Gago acompañará a Diarra en el pivote. El liviano Marcelo regresa al banquillo y en su puesto jugará Torres. La ausencia de Helguera por sanción permite la entrada de Salgado y desplaza a Ramos al centro de la defensa, junto a Cannavaro; ambos son la pareja más amonestada de la Liga: 27 amarillas (14 el italiano y 13 el español). Si regalaran las cartulinas podrían montar una papelería.

Con Cicinho esperando turno y Beckham de nuevo en la convocatoria, el Madrid jugará con cuatro futbolistas netamente ofensivos: Guti, Raúl, Robinho y Van Nistelrooy. Lo que sea necesario para cambiar la tendencia: ya han volado 17 puntos del Bernabéu y el equipo firma allí la peor marca de su historia, 17 goles en 14 partidos.

El Valencia se presenta con el prestigio intacto, pero achacoso, perseguido por las lesiones. Villa, su jugador más temible, sufre unos problemas de estómago. Aunque él afirma que "está muy bien", existe el riesgo de que le pueda la ansiedad. Sucedió en la primera vuelta: insistió en jugar pese a la recomendación de los médicos y tuvo que abandonar el campo a los 15 minutos de partido, roto.

El resultado de aquel partido (0-1) todavía exige más al Valencia, que contará entre sus objetivos con anular esa ventaja del Madrid ante un hipotético empate a puntos final, por el título o por la Champions. Todo está en el aire, aún.

Albelda, ausente contra el Athletic, regresa al equipo y hará pareja con Albiol. Las alas de halcón serán Silva y Joaquín, al que se le da bien el Bernabéu y podría cobrarse el desplante de un amor que Florentino nunca consumó. La presencia de Morientes en la punta acepta todos los morbos posibles, porque es un ex querido y a ratos añorado. En definitiva, un equipo con los rasgos de la belleza clásica: extremos puros y delanteros nobles. Y Ayala detrás.

Los caminos. Agarrados a las estadísticas, la trayectoria de los adversarios difiere. El Valencia viene de lejos y en las últimas 17 jornadas ha recortado seis puntos al Barça, ocho al Sevilla y diez al Madrid. Los blancos viven instalados en esa desconcertante regularidad que jamás les ha alejado más de seis puntos del liderato. La distancia de los lobos.

Los últimos acontecimientos también dejan la polémica servida a la puerta del menor error del árbitro. Por eso nadie mencionó su nombre ayer. Sólo queda tiempo para pensar en este partido gigante que está hecho del fútbol que retumba. Si no ganas, tumba.

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El detalle: Beckham volvió a ser convocado tras mes y medio

David Beckham regresó a una convocatoria después de mes y medio. Su último partido lo jugó el 4 de marzo contra el Getafe (1-1), cuando sufrió un esguince de rodilla. Coincidiendo con su regreso, el Daily Telegraph publicó que el jugador ya ha hecho ganar a su próximo club, LA Galaxy, diez millones de euros en concepto de patrocinios y subida de abonos.

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