Primera | Zaragoza

"Mi rodilla no está bien, no termina de curarse"

Aimar admite su preocupación, pero quiere jugar contra el Celta

<b>CEÑO FRUNCIDO. </b>Aimar, contrariado tras el entrenamiento de ayer.
Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualizado a

A Pablo Aimar le duele en el alma su maldita rodilla izquierda, la articulación que le ha llevado de cabeza esta temporada, pero le apura también le responsabilidad y el compromiso con el Zaragoza. No está en la mejor condición para rendir, pero no quiere perderse ningún partido. Sabe mejor que nadie que su rendimiento no ha sido el esperado y eso le obliga todavía más en esta recta final.

"No estoy físicamente como debería por este problema en la rodilla. Tengo molestias que no han desaparecido y esta rodilla, la izquierda, no está como la otra. Es lo mismo que las dos veces anteriores y no ha terminado de curarse como debería. Me parece que la rodilla no está bien", explicó ayer el argentino antes de abandonar la Ciudad Deportiva.

La única forma de restablecer plenamente su maltrecha rodilla sería abandonar el ejercicio, la práctica del fútbol, durante un periodo de 30 o 40 días, pero ése es un lujo que no puede permitirse el Zaragoza en estos momentos, ni tampoco Pablo Aimar, al que se le ve, desde dentro del vestuario, muy responsabilizado e implicado con el proyecto deportivo.

Por eso, Aimar subraya lo que sería médicamente conveniente -"Mi predisposición es siempre la mejor, pero, cuando no estás bien, quizá es preferible no jugar"-, mientras que por otro lado, va a hacer desde hoy todo lo posible por estar el domingo en condiciones y conseguir su propósito de jugar contra el Celta.

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Aimar no se entrenó ayer. Se quedó en el vestuario al cuidado de los fisioterapeutas. Su lesión no es grave. Ni mucho menos alcanza a los dos esguinces que ha sufrido a lo largo de la temporada, y eso es lo que permite alimentar el optimismo y la esperanza de que el argentino esté en condiciones de jugar frente al Celta. El mejor indicador es que la rodilla no se le ha inflamado y que el balonazo del miércoles no le dejado mayor secuela que un estiramiento del ligamento lateral interno.

"Mañana -por hoy- está previsto que Pablo empiece a correr y quizá toque, incluso, balón. Hay que esperar un poco más para ver su evolución, pero soy moderadamente optimista", aseguró a AS el doctor Villanueva, jefe de los servicios médicos del club.

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