Más debate médico sobre Ronaldinho
La Cadena SER habría desvelado ayer uno de los misterios que rodean la figura del crack del Barça por antonomasia. Manolo Lama dio la noticia del día, que explicaría el errático comportamiento del brasileño: padecería la enfermedad del beso. El club insiste en amigdalitis.

La "mala cara" que varios miembros de la plantilla del Barcelona veían en Ronaldinho tendría su explicación en una enfermedad vírica: mononucleosis, también conocida como enfermedad del beso. El programa SER Deportivos, dirigido y presentado por Manolo Lama, habría desvelado ayer el misterio que rodea al crack brasileño desde hace un par de semanas, y que desde el departamento de Comunicación del Barça se ha calificado como amigdalitis.
El Barcelona desmintió de inmediato la información de la Cadena SER a través de un comunicado sin firma, con la referencia "a través de los Servicios Médicos" y sin la coletilla habitual de "esta información se hace pública con el consentimiento del jugador". La nota ratificaba la versión de que el brasileño padece "una amigdalitis que ha requerido tratamiento antibiótico" y que seguirá con su "plan de trabajo que consta de sesiones de mañana y tarde en las que se combinará trabajo en el gimnasio y sobre el césped del Camp Nou".
Síntomas. La mononucleosis es una infección vírica aguda causada por el virus de Epstein-Barr. Se caracteriza por la aparición de fiebre, faringitis, ganglios y un aumento del tamaño del bazo. Afecta sobre todo a niños, pero también a adolescentes y adultos jóvenes. Se contagia a través de la saliva, de ahí que se la denomine "enfermedad del beso".
Consultado por Ràdio Barcelona, el doctor Manuel Moragrega, especialista en mononucleosis, explicó que la enfermedad produce "astenia, flojedad, cansancio, y en unas semanas evoluciona hacia la curación". "Se caracteriza por una pérdida de capacidad física, por eso se recomienda no practicar deportes intensos", dijo el médico. Aunque se califica de benigna, la enfermedad puede asociarse a complicaciones cardiacas o cerebrales.
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Guillermo Amor y Overmars, dos precedentes
Ronaldinho no es el primer jugador del Barcelona que padece mononucleosis o la enfermedad del beso. Guillermo Amor, a mediados de la pasada década, y el holandés Marc Overmars, en 2001, supieron de las consecuencias de un mal que tampoco es desconocido por otros deportistas de elite. En el caso de Overmars, se llegó al extremo de apartarlo de la actividad diaria de la plantilla durante un periodo próximo a un mes.El jugador de baloncesto Felipe Reyes, el tenista Álex Corretja o el ciclista Javier Pascual Llorente, entre muchos otros deportistas de alto nivel españoles y extranjeros, han sido más o menos recientemente víctimas de ese mal vírico y de sus síntomas característicos. En todos los casos, superada la enfermedad pudieron reincorporarse a su actividad sin secuelas.



