Primera | Nàstic 1 - Zaragoza 0

Portillo reanima al Nàstic ante un triste Zaragoza

El aspirante fue remolón y no apareció por ningún lado

<b>DECISIVO. </b>Portillo marcó así, de cabeza, el gol de la victoria del Nàstic y su noveno tanto en Liga.
Mario Ornat
Actualizado a

Hay pocas cosas tan patéticas como un palomo cojo o un equipo que se ovilla alrededor del empate y que, cuando recibe un gol, corre como un pollo a reparar el marcador. Eso fue el Zaragoza. Aspirante en paños menores, enredado en la trampa de la media inglesa: ganó en casa el sábado, así que le tocaba empate. Perdió. El Nàstic disputó el encuentro invertido, sin artificios pero dispuesto a las batallas mínimas. Supo detener al Zaragoza desde el primer pase e ir venciéndole en pequeños órdenes. Primero ganó a los puntos y luego de verdad, con gol de Portillo. Su cabezazo de peinado deconstruido fue la esperanza, una respuesta orgullosa y el reparo del chico, que en la primera parte había cometido un error colosal.

El tanto subrayó la molicie aragonesa, defecto imprevisto tras la exhibición frente al Barça. Todos sabían que algo así les podía pasar, pero nadie hizo nada. Extrañas aritméticas del fútbol. Desde el punto de vista del Zaragoza, resulta casi imposible explicar este encuentro, otra ocasión que se va al limbo. Y con qué desprestigio. El Nàstic reunió tres puntos de oro para creer en los extraterrestres o en la salvación, según se mire. La Liga está para el doctor Jiménez del Oso, tipo barbado, mucho más inquietante y atractivo que Iker Jiménez. Al contrario que al Zaragoza, que se ha pasado el año soportando juicios estilísticos, con el Nàstic no caben sentencias. Hace de la necesidad virtud. Cuanto menor es la virtud, mayor es la necesidad, pero en el mismo juego conviven muchos modos de jugarlo. Nunca le concederemos a esa innegable verdad el respeto que se merece. Para ganar siempre hay que hacer algo, aunque sea llamar a la suerte por teléfono. No fue el caso. El Nàstic ganó por la vía de la razón, que rima con corazón.

Quizás todo lo explique aquella teoría molecular de Cruyff: el partido total son once partidos individuales. El Nàstic ganó alguno más, sobre todo en su lado del campo. También le costó llegar, pero a cambio se ordenó con mucho juicio. Arriba venció una vez definitiva. Fue un córner largo, despiste de Chus Herrero y Diego Milito, y gol de Portillo. Jugada secundaria. Oro licuado para los catalanes. Una corneta para el Zaragoza.

Paco Flores: "Hay pocos equipos a nuestro nivel"

"Estoy satisfecho, aunque tuvimos incertidumbre hasta el final y pudimos haber resuelto antes el choque. El fútbol hizo justicia y premió al que mejor fútbol realizó durante los noventa minutos. Estamos preparados para soportar esta intensidad en el juego. Y estoy convencido de que habrá otros conjuntos que no podrán soportar tanta intensidad en los partidos que nos quedan. El equipo tiene una actitud buenísima. Si empezará el campeonato ahora podríamos aspirar a otras cosas de más nivel. La semana que viene a ver si podemos estar a cuatro".

Ví­ctor Fernández: "No logramos entrar en el partido"

"La derrota no se produce por un problema de actitud sino de juego. No creamos ocasiones porque no pudimos enlazar jugadas en el centro del campo. El equipo quiso meterse en el encuentro, pero no fuimos capaces de lograrlo en los noventa minutos. Estuvimos incómodos y sin contundencia en nuestras acciones. Nos fuimos dando cuenta que una pelota parada podía decantar el encuentro y así acabó sucediendo. Felicito al Nàstic por este triunfo. Todos estamos decepcionados. Tenemos carácter y estamos pensando ya en ganar el próximo domingo".

Noticias relacionadas

El detalle: sonora pitada a Montilla

El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, estuvo ayer en el Nou Estadi y cuando la megafonía anunció su presencia se llevó una sonora pitada por buena parte del público de Tarragona. El himno nacional de Cataluña, Els Segadors, sonó a la salida del president.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados