Gorka tiene la llave
Sus paradones abrieron la puerta de Bremen: "No nos conformamos"


Cuentan los historiadores germanos que el escudo de Bremen se confeccionó en el año 789, inspirado en el atributo de San Pedro: una llave. Gorka Iraizoz ya la tiene en su haber, y ayer la exhibió para AS en Sant Adrià, ante una puerta con su dorsal y el número que le otorgó su brillante actuación en el estadio Da Luz: el 1. El guardameta, con sus paradones de estrella ante el Benfica, abrió la puerta de las semifinales, pero ya dirige su mirada hacia Glasgow, el sueño de todos los españolistas.
"Ya hemos logrado algo histórico para el club, pero no nos conformamos. Queremos llegar a la final porque estamos sólo a dos partidos", señaló ayer, aún cansado después de un periplo inolvidable: llegó a su casa a las cinco de la madrugada del viernes y apenas pudo conciliar el sue además, se levantó pronto y vio sus intervenciones por televisión, para inmediatamente acudir al entrenamiento. ¿Eufórico? Por supuesto. "Al final del partido me abracé con Valverde, con Tommy (N'Kono) y con Carlos (Kameni), pero en ese momento también me habría abrazado con Miccoli si se me hubiera acercado", bromeó.
Punto de inflexión. En la retina de los aficionados reposan dos paradas imposibles, que bien pueden valer una UEFA. La del remate de Nuno Gomes, digna de un manual: "Me estiré todo lo que pude y él no aprovechó toda la portería, así que salió bien". Sin embargo, el momento clave estuvo en el segundo balón que se estrelló en el poste. "Cuando vi que no entraba ese balón me di cuenta de que ya no podían marcarnos. Rebota en Jarque, me da en el talón, se resbala un portugués... recurrí a la ironía para tranquilizarme un poco", admitió el portero, quien sueña con una final ante Osasuna: "Es el equipo de mi tierra, y de pequeño iba siempre a El Sadar".
La filosofía de Gorka es el carpe diem. Primero, porque "el partido del jueves fue el más especial por lo que conlleva y por lo que hemos conseguido". Y, sobre todo, porque "ante el Werder Bremen saldremos a disfrutar y a jugar todas nuestras bazas". Siempre, claro está, con el apoyo de la afición blanquiazul: "La gente va a apoyarnos a muerte y va a llenar Montjuïc porque es una semifinal muy atractiva, y porque estamos a un paso de la final".
Gorka otorgó a los alemanes el papel de favoritos, estrategia que los pericos ya utilizaron contra el Benfica. "Son el rival con el que nadie se quería cruzar", añadió. Gorka guardó a buen recaudo la llave de Bremen y se fue a descansar. Y quizá a soñar con Glasgow...
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El jueves hubo dos penaltis no pitados en Da Luz... contra el Espanyol, claro. Los portugueses reclamaron uno que no lo fue: Gorka salió y le sacó limpiamente un balón a Miccoli. El portero guarda un rasguño en el muslo por esa acción, parte de su memorable velada.



