El campeón desfiló en Londres
El empate hizo sufrir a un Sevilla que casi sentenció en los primeros ocho minutos del duelo

Para estar entre los grandes, un equipo debe saber golpear con dureza al rival, asfixiarlo, arrollarlo y asumir el sufrimiento con valentía. El Sevilla ofreció una lección magistral de buen fútbol en la primera parte y supo aguantar las embestidas del ejército blanco y azul de Martin Jol, que empujó tanto que sus aficionados llegaron a creer en el milagro. Era más un sueño que una posibilidad, después de los méritos acumulados por los sevillistas en su inicio trepidante. El Sevilla fue un huracán que sorprendió y destrozó al temido Tottenham de un plumazo, con la facilidad y el carácter de los guerreros que cuentan cada batalla como victorias. Fue el Sevilla de las grandes citas de esta nueva era exitosa. El equipo que humillara al Boro y que pasara por encima del todopoderoso Barcelona. Los grandes no especulan. Salen con una única misión grabada en la mente, ganar, y la ejecutan con la eficacia de los elegidos.
El arte de convertir una emboscada en un juego de niños, eso hizo el Sevilla. El arranque es-pec-ta-cu-lar tuvo su recompensa. En la segunda acción del partido, Malbranque empujaba el remate de Poulsen. Unos cinco minutos después, kanouté deslumbraba con una definición exquisita, cambiándose el balón de pie antes de disparar. Hinkel y Puerta desquiciaron a Lennon y Malbranque. Berbatov era anulado en medio de una línea de fuego asfixiante. El equipo de Juande ofrecía una exhibición de buen fútbol ante toda Europa. El Tottenham sólo se despertó del guantazo en los minutos finales del primer tiempo, gracias a un arranque brutal de Zokora y un tiro al palo de Berbatov.
El asunto estaba liquidado, pero sólo en Inglaterra se cree en las hazañas. Martin Jol cambió los extremos de posición y mandó quemar todas las naves. El público enloquecía. Tras un penalti de Navarro no señalado, en un minuto, 'los gallos de pelea' lograban el empate. Tocaba sufrir como parte de la gloria. Había que resistir un poquito más. White Hart Lane vio desfilar al campeón. Glasgow está más cerca, con permiso de Osasuna.
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